viernes, 8 de diciembre de 2017

El alcotán europeo
Distribución y tendencia poblacional

Posiblemente esta sea una de las aves rapaces más complejas para establecer con precisión su distribución, tamaño y tendencias de población. En las anteriores entradas ya he indicado las pautas que seguíamos para estudiar los alcotanes en Bizkaia, existiendo tres problemas fundamentales que limitan la obtención de datos: 1) la mejor fecha para detectar los alcotanes reproductores es cuando la gente disfruta de sus vacaciones y cuando hace más calor, 2) al ser una especie forestal, en un entorno eminentemente forestal, su localización se complica y 3) su tamaño, comportamiento y capacidad de desplazamiento hacen que pase desapercibido en las zonas de cría y sea observado en espacios de caza.

Con todo, en los años que dedicamos a su estudio detectamos 50 parejas reproductoras. Estas no son sino una pequeña representación de la población vizcaína, pues no tuvimos ni medios ni tiempo para abarcar todo el territorio de Bizkaia. En el siguiente mapa se muestra la localización de los territorios de nidificación que monitorizamos.




Existe un sesgo hacia la zona sublitoral, que puede ser debido a una mayor abundancia de la especie o, simplemente, a que dedicamos más esfuerzo relativo. Lo cierto es que las campiñas atlánticas de la mitad norte de Bizkaia son un hábitat ideal para la especie. Se trata de prados de siega y pastizales salpicados por núcleos rurales y bordeados por bosquetes mixtos en el valle y mares de pinos y eucaliptos en las laderas de los montes. Así, se conjugan los espacios abiertos, en donde habitan las especies presas ideales, con entornos forestales para anidar. Claro que, no todos los entornos forestales son buenos. Como veremos más adelante, se requieren parcelas forestales maduras, lo cual va siendo cada vez más difícil de encontrar debido a la gestión forestal abusiva que se está desarrollando en los últimos años.

Pero los alcotanes no están sólo en las campiñas atlánticas. También los encontramos en el litoral, tanto en encinas como en pinares y eucaliptos, o en las zonas montañosas del interior, donde prefiere los pinares maduros (> 40 años) a los robledales o hayedos. En estas zonas, el paisaje habitual está compuesto por prados de siega rodeados de plantaciones y algunas pequeñas masas forestales autóctonas. A continuación muestro dos entornos de hábitats de interior adecuados para detectar territorios de reproducción de alcotanes.



Viendo estas dos fotos supongo que la gente puede hacerse una idea de lo complejo que puede resultar localizar un nido, de apenas 30 cm de diámetro, ahí en medio.

En definitiva, el tamaño poblacional de los alcotanes vizcaínos debe ser de un número no inferior a los 100 territorios, a juzgar por los contactos que he seguido haciendo en los siguientes años (no incluidos en el mapa). Pero a día de hoy resulta imposible acercarse a una cifra real.

En cuanto a la tendencia poblacional, los datos históricos están, sin duda alguna, subestimados, por lo que no podemos asegurar que la especie se haya recuperado o haya aumentado en las últimas décadas. Tampoco se pueden utilizar los censos de aves comunes para detectar tendencias poblacionales, puesto que la realización de los mismos no coincide con las fechas adecuadas para censar alcotanes, como ya he mencionado en anteriores entradas. Por lo que, de momento nos quedamos con una imagen:

El alcotán europeo es una especie distribuida por la mayor parte de Bizkaia, con densidades posiblemente mayores en la mitad norte, y un tamaño poblacional desconocido, pero que no entraría dentro de los parámetros para alarmarse. Sería bueno contar con un trabajo un poco más amplio, que sirviese para establecer al menos unos valores estadísticos de ocupación y detección. Lamentablemente no veo que esto pueda ocurrir a un corto-medio plazo, aunque la elaboración del atlas de las aves reproductoras de Euskadi (en realización) podría ser un punto de arranque importante.






sábado, 2 de diciembre de 2017

El alcotán europeo
Anillando pollos y adultos

Pollos en nido

En la entrada anterior he comentado como buscar un territorio de nidificación y el nido ocupado, pero una cosa es buscar el nido y otra es acceder a él para tomar datos y anillar los pollos.

Una vez localizado el nido desde fuera de las masas forestales, hay que ser capaz de dar con el árbol que lo tiene. Esto no es fácil, pues el nido no se ve desde abajo y las perspectivas cambian radicalmente, pues desde el suelo no se ven las copas que te aportaban indicaciones de cuál era el árbol del nido.

Por ejemplo, en la siguiente foto os muestro un suelo de un típico pinar de P. radiata de Bizkaia. En este caso el pinar aún es joven, por lo que resulta raro que los alcotanes elijan estos árboles para anidar. Como veremos más adelante, buscan copas de más de 30 m de altura.


En esta otra, sin embargo, muestro un pinar maduro, de más de 70 años. Con pies de más de 35 m de altura que dejan pequeño al sotobosque de alisos, robles y avellanos. Claro que estas formaciones son un imán para las rapaces y en este caso hay un nido de azor. No obstante, los azors, ratoneros, calzadas, abejeros, milanos, etc. anidan a una altura equivalente a los 3/4 del árbol, mientras que los alcotanes lo hacen a 1 o 2 m de la punta. Así, en algunos lugares hemos localizado nidos de alcotanes muy cerca de nidos de azor, lo que se convierte en un auténtico circo de peleas, pues los alcotanes atacan ferozmente al azor cada vez que lo ven.


Por otro lado, los alcotanes son una de las pocas rapaces que anidan en eucaliptos en Bizkaia. El problema de los eucaliptales vizcaínos es que tienen un turno de corta muy breve, de unos 15 años, por lo que la mayoría de ellos son un mar de palos, sin mucho fundamento. Pero cuando los eucaliptos son abandonados alcanzan un porte muy elevado, como los de la foto, atrayendo a los córvidos para esconder sus nidos. De hecho, en los eucaliptos de la foto hay un nido de cuervo que localicé el 28 de abril de 2017. 


Bien, pues ahora hagamos un ejercicio de imaginación y pensemos cómo buscar un pequeño nido de corneja en unas moles como estas, desde el suelo. ¡Simplemente imposible!

Por lo tanto, lo que hacíamos nosotros era fijarnos bien en el árbol en el que entraban los alcotanes y asegurar que aquello era, sin lugar a dudas, el nido. Tomar referencias desde afuera (p. ej. ladera de enfrente) con el telescopio. Fijarnos bien en detalles de copas seas, copas retorcidas, copas pegadas, etc. Y luego ir al terreno e intentar buscar los detalles que habíamos prefijado. Lo malo es que al mirar hacia arriba sólo ves troncos y ramas. Por lo que hay que moverse dentro del bosque para poder detectar las referencias.

Una vez que estamos casi convencidos de que hemos dado con el árbol hay que treparlo. Esto no es fácil, pues no podemos lanzar cuerdas hasta la primera rama, pues las que podrían aguantar la cuerda están muy altas y enmarañadas. Así que o bien subimos a pulso, con un arnés del que cuelga una cuerda con la que nos vamos asegurando cada 7 u 8 m. O bien subimos con trepadores. En la foto os muestro a Lander Astorkia subiendo "a pelo". Se observa la cuerda colgando que pasa por esa rama seca.


En esta otra foto se puede intuir a Lander, pequeño, llegando ya a donde se encuentran las primeras ramas verdes, un poco fiables. Pero a falta aún de unos cuantos metros hasta el nido.


Una vez llegados a la copa hay que asegurarse, pero la sensación es horrible. Te aseguras a treinta y tantos metros de altura a una copa que tiene el grosor de tu muñeca, en el mejor de los casos, y que se mece con el viento de un lado a otro. Cada vez que subía a un nido me venía la imagen de un koala en la copa de un árbol vapuleado por un ciclón.

Bien. Una vez asegurado toca componer la cuerda para subir una mochila en la que se van a meter los pollos. El que está arriba no ve a los de abajo y viceversa. ¡El follaje no deja ver! Así que se sube la mochila, se mete con cuidado a los pollos y el de arriba la va haciendo bajar con mucho cuidado de no golpearla. Una vez abajo, los de tierra, cómodos en el suelo, anillan, tomas medidas y demás datos de los pollos. Mientras tanto, el koala, aguanta viendo un mar de copas a su alrededor y evitando pensar lo frágil de la situación.


El de arriba, no obstante, también tiene trabajo, pues debe medir el nido, recoger restos de presas (élitros, plumas, huesos, etc.) y luego colocar la cuerda para medir la altura exacta del nido hasta el suelo, además de situar la cuerda en una rama fiable para descender. Finalmente se suben los pollos, se depositan en el nido con cuidado y desciende haciendo rápel. El descenso contrasta con el ascenso, pues es de unos segundos, sin esfuerzo, mientras que el ascenso es una prueba de resistencia y te consume las energías.

Adultos

Hace unos años, 2008, publicamos el artículo:


En él describimos como capturar para el anillamiento y toma de muestras varias especies de aves rapaces diurnas con la ayuda de un búho real y redes especiales.

El alcotán no era una excepción. De hecho es una especie muy agresiva con otras rapaces que se acercan por su territorio. Atacan furiosamente a todo lo que se mueva y que pueda ser una posible amenaza, ya sea un pacífico buitre o su archi-enemigo, el azor. De hecho, yo he visto en varias ocasiones a alcotanes arrancando pumas de la espalda de los azores del impacto de sus ataques.

Pues bien. Una vez que teníamos localizados los nidos y sabíamos la edad exacta de los pollos, programábamos los intentos de captura de los adultos. Esto sólo lo hacíamos cuando los pollos ya termorregulaban y en días de calor (en Bizkaia lo de calor es relativo, pues no tenemos situaciones tan extremas como para que el calor vaya a matar los pollos). No obstante, esto hay que adaptarlo a cada zona, según las condiciones climáticas.

Necesitábamos un pequeño claro en el bosque, cerca del nido, lo suficientemente grande como para que los adultos se pudiesen meter por él en vuelo de ataque. En estos claros extendíamos una red de 21 m de largo, por 3 m de alto, con tres bolsas que se expandían más de 1,5 m. Esta red era lo suficientemente larga y sus bolsas flexibles, como para parar a un alcotán en vuelo en picado sin causarle daño alguno. Debajo de la red colocábamos a un búho real vivo, irrecuperable, dejado por el CRES de Bizkaia. Para más detalles, el búho se llamaba Truman y estaba totalmente improntado, por lo que no se podía liberar. De hecho se quería emparejar conmigo. Además era de fácil manejo, pues podías sujetarlo en tu mano, sin guantes, y sin temor a que te clavase las uñas. Esto era muy importante para poder trabajar con confianza en entornos constreñidos.

Truman colocado para capturar los alcotanes adultos que anidan en los pinos del fondo.


Pues bien, colocado el búho en un punto visible, con la red justo encima, sólo había que esperar a que viniesen los adultos. En varias ocasiones los adultos no se llegaban a fijar en el búho, por lo que no había nada que hacer. En otras lo veían y daban la voz de alarma, pero no se metían a atacarlo. Otras llegaban a detectar la red a tiempo y la esquivaban sistemáticamente en cada picado de ataque que realizaban. Sin embargo, también era posible, sino no lo estaría describiendo, que los alcotanes detectasen al búho, comenzasen a chillar y a volar en círculos por encima y se tirasen a atacarlo con ánimo de expulsarlo del entorno de nidificación. Los picados eran fulminantes y solían pasar a poco más de 1 m de la cabeza del búho, donde estaba la red. Mientras tanto, nosotros estábamos escondidos a pocos metros, cubiertos de helechos, aguardando a la captura para reaccionar rápidamente.

Hembra adulta recién capturada


Tras capturar al adulto, lo anillábamos, los medíamos y le hacíamos la ficha de muda, con sus correspondientes fotos (esto vendrá en una futura entrada). Todo con el máximo cuidado y el mínimo tiempo para poder liberarlo rápidamente, sin ningún riesgo para el individuo y su familia (pollos), salvo el susto que se queda por un rato. Posteriormente veíamos que la captura no tenía efectos sobre el animal ni su prole.

En la foto Lander Astorkia sujeta una hembra adulta recién capturada, mientras Ainara Azkona la anilla y toma las medidas.


Finalmente, en esta entrada he puesto como acceder a un nido y como capturar un adulto. Pero quiero que quede muy claro que el fin nunca justifica los medios y que la seguridad del animal es prioritaria







viernes, 1 de diciembre de 2017

El alcotán europeo
Metodología de seguimiento de poblaciones

Tras unos principios dando palos de ciego, entre 2001 y 2007, desarrollamos el estudio de los alcotanes de Bizkaia. Es preciso indicar que no contábamos con financiación alguna, por lo que trabajábamos los fines de semana, festivos y vacaciones y no podíamos, por tanto, abordar un estudio más extensivo/intensivo.

¿Cómo se hace el seguimiento de la población reproductora de alcotanes?

Abril y mayo:
En abril y mayo ya es posible ver a los alcotanes entre nosotros, aunque muchos de ellos son ejemplares en migración hacia sus zonas de cría y que, antes de instalarse en las mismas, suelen hacer visitas más o menos largas a otras zonas de alimentación. No es raro ver grupos numerosos de alcotanes en zonas donde hay un incremento puntual de abundancia de alguna especie presa. Así, por ejemplo, no es raro encontrar en estas fechas varias docenas de alcotanes alimentándose de libélulas en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai o, poco más adelante, de las irrupciones de escarabajos de San Juan. No en vano, los odonatos y los coleópteros voladores son dos de los grupos de presas más importantes para los alcotanes, a parte de las aves.

Los grandes odonatos, como esta Libelula quadrimaculata, son unas de las presas preferidas de los alcotanes.

Los escarabajos de San Juan suelen irrumpir en gran número, durante pocos días, en el periodo de cópulas. Estos picos poblacionales son un auténtico maná para especies como las alcotanes.

Durante abril y mayo de 2014 y 2016 detectamos a una pareja de halcones peregrinos que, a su vez, dio cuenta de la abundancia puntual de especies presa en Urdaibai. Así, mientras los alcotanes acudían en gran número a consumir la aparición estacional de odonatos, los halcones aprovecharon el momento para especializarse en alcotanes. De esta forma, el día que fuimos a anillar los pollos de halcones (18 de mayo de 2014), nos encontramos en el nido los restos de 10 alcotanes diferentes recién cazados. Estos eran los restos del número mínimo de alcotanes cazados por una pareja de halcones en unos pocos días. Lo que lleva a pensar que se debió concentrar un número grande de alcotanes para poder alcanzar esa tasa de predación.


Identificación de los alcotanes depredados por una pareja de halcones peregrinos. Se muestran las alas encontradas en el nido el 18 mayo 2014.

Evidentemente, con estas irrupciones, las probabilidades de detectar alcotanes son altas, por lo que aumentan las observaciones en los enclaves de concentración y, en consecuencia, las citas de "posible reproducción". Así, si hacemos una búsqueda de observaciones de alcotanes en abril y mayo en la web www.ornitho.eus obtenemos esta imagen:




Las citas se concentran en las marismas y vegas de Urdaibai y en la costa (flujo migración). Sin embargo, muchos de los alcotanes que se ven en esas fechas son juveniles que quizá no vayan a reproducirse ese año, y que se pueden mover de unas regiones a otras con mucha facilidad, o adultos que hacen un alto en el camino antes de seguir hacia tierras más norteñas. Eso no quita para que algunos de los ejemplares vistos sean, efectivamente, los futuros reproductores de la zona.


Junio:
Aunque se siguen observando alcotanes divagantes y migradores, las parejas ya van ocupando sus zonas de nidificación. Ahora los alcotanes van realizando el cortejo y se pueden ver volando juntos encima de las masas forestales, produciéndose su muy peculiar chillido (un agudo y suave "pchsii pchsii pchsii") muy fácil de reconocer. Por ejemplo, el 15 de mayo de 2017 estuve todo un día observando a esta hembra adulta (foto abajo) que ya se había instalado en su territorio en la Sierra de Ordunte (oeste de Bizkaia) y volaba de un lado a otro echando activamente a milanos negros, busardos ratoneros, azores, alimoches y buitres leonados que pasaron por la zona.  Asimismo, la vi cazar varias libélulas e intentarlo con aviones comunes. Posteriormente confirmé la reproducción en uno de los pinares de la zona.



En estas fechas los alcotanes vigilan la evolución de las polladas de las cornejas que, o bien ya han volado, o bien están a punto de hacerlo. Curiosamente, los alcotanes vizcaínos sólo anidan en nidos de corneja (al menos los que hemos controlado nosotros) y exclusivamente en nidos utilizados con éxito en el año en curso.



Julio, agosto y comienzos de septiembre:
Los alcotanes crían muy tarde, comenzando las puestas a finales de junio, aunque también pudimos comprobar que algunas parejas se retrasaban hasta finales de julio. A finales de julio nacen los primeros pollos y suelen volar para comienzos de septiembre, aunque algunas polladas tardías se retrasan hasta finales de mes. Nosotros solíamos anillar los pollos de 15-20 días de edad entre el 3 y el 20 de agosto.


Los mejores momentos para detectar los nidos de alcotanes son cuando los pollos de las cornejas aún no han volado (antes de las puestas) o cuando hay pollos de alcotán en el nido. De forma que primero detectamos el nido de la corneja y después comprobamos si es utilizado o no por el alcotán. Para eso debemos saber si el territorio está ocupado (por los alcotanes, claro), de lo contrario podemos gastar mucha energía buscando nidos de cornejas. Así, si conocemos los territorios, suele ser habitual que todos los años se ocupen las mismas zonas, por lo que cada año podemos ganar en experiencia y en número de territorios controlables antes de las puestas.



Pero claro, las cornejas son aves listas y esconden los nidos en las copas de los pinos y eucaliptos en medio de masas forestales, como describiré más adelante. Los nidos son pequeñas plataformas de palos que se pegan al tronco, cubiertas por las ramas verdes del árbol y que rara vez se pueden ver desde debajo o de una ladera de enfrente. Básicamente, uno se hace una idea de que allí donde andan las cornejas o los alcotanes de forma frecuente hay un nido.




Lo más "sencillo" es detectar el nido cuando hay pollos. Es entonces cuando el macho aporta presas con una tasa relativamente frecuente, dependiendo de la edad de los pollos. Cuando los pollos termorregulan, por encima de los 15 días, se observa a las hembras posadas en las puntas de los árboles no muy lejos del nido. Así que si se detecta una hembra con asiduidad en las copas de los árboles, resulta casi seguro que el nido no está muy lejos. Claro que, aún y todo, resulta muy difícil encontrar un punto desde donde se puede ver exactamente en que copa se meten los alcotanes con la presa, o de donde salen tras una ceba. Muchas veces se va acotando el terreno, moviéndonos de emplazamiento, hasta poder precisar en que árbol está el nido. Esto solía llevarnos jornadas muy largas y no era raro que tardásemos dos o tres días enteros en encontrar un nido. 


En resumen, los alcotanes que se observan durante este periodo pueden ser con mucha probabilidad reproductores. Pero hay que tener en cuenta que los machos pueden desplazarse varios kilómetros lejos de la zona de nidificación para cazar. Así, nosotros veíamos como algunas veces los machos se perdían en el horizonte en busca de presas, mientras que otras cazaban al lado del nido.

Si atendemos a los mapas de observaciones de Ornitho.eus de julio y agosto, veremos que las cotas están más repartidas que en el caso anterior, pudiendo tratarse ya, con mucha probabilidad, de territorios de reproducción.




De hecho, se empieza a parecer al mapa de distribución de nidos de alcotán que controlamos durante el periodo de estudio.




Septiembre y octubre:

Mientras algunos pollos aún no han volado, otros ya están ejercitándose en las inmediaciones del nido, persiguiendo a sus progenitores cuando vienen con presas. Sin embargo, en septiembre ya comienzan a verse los primeros migradores, incrementándose el número en octubre, coincidiendo con los días de pase intenso de paseriformes que ofrecen las jornadas de viento sur. Así, se solapan las observaciones de los ejemplares locales con los migradores.


sábado, 25 de noviembre de 2017

El alcotán europeo
Comienzos

Remontémonos 20 años atrás, cuando más o menos empecé a interesarme por esta pequeña rapaz. Por entonces yo estaba haciendo la tesis doctoral con las rapaces nocturnas, pero con tantas horas de campo se podía ir sacando cosillas de otras especies que también me interesaban para empezar a estudiarlas. Además, hasta los 23 años fui cazador (cosas de familia) y tuve la oportunidad de observar frecuentemente al alcotán en septiembre, esperando a las hoy en día menguantes tórtolas comunes, o en octubre, al pase de la paloma torcaz. También vi matar unos cuantos, que con el tiempo supe que podrían tratarse de ejemplares reproductores, en septiembre, y me di cuenta de lo vulnerables que son por criar en fechas tan tardías. Tampoco fueron pocos los que caían todos los años en el pase, siguiendo los bandos de alondras y fringílidos. Ni que decir tiene que cada vez que veía matar uno se me encogía un tanto el corazón.


Pero, ¡vamos a centrarnos! El caso es que cuando empecé a interesarme en serio por el alcotán recurrí a lo que hoy en día busca cualquiera que quiera hacer algo con una especie: información. Hoy basta un clic para desbordarte de datos pero, por aquel entonces la cosa estaba crítica. Yo tenía el Atlas de los vertebrados continentales del País Vasco, publicado por Álvarez et al. (1985), donde se decía: "No es muy común en la CAPV. Se encuentran algunas parejas en la parte costera de la zona atlántica, francamente raro en la campiña interior, y vuelve a aparecer, escaso, al borde de algunos arbolados montanos lindando con landas y pastizales". Señalado en 24 cuadrículas, ninguna como reproductor seguro. De hecho, dicen "la mayoría de las observaciones de abril y mayo se anotan como posible, pues puede tratarse de individuos todavía en migración". No iban desencaminados, por lo que de 24 cuadrículas 10x10 km, muchas de ellas eran citas de ejemplares no reproductores.

Por otro lado, yo había visto algunos nidos de alcotán en llanuras cerealistas de Burgos. Allí los alcotanes crían en nidos de corneja y urraca en árboles aislados (nogales, chopos, sauces, etc), rodeados de trigo, como el de la foto. Por lo tanto, cuando comencé a reunir datos de la especie yo esperaba encontrar pocos ejemplares y con tendencia a zonas abiertas, campiña y brezales costeros o montanos.


Claro que, todavía podía estar buscando los nidos de alcotanes sin haber encontrado ninguno de haber seguido aquellas pistas. Afortunadamente, la experiencia me había mostrado que no hay que asumir nada y que hay que buscar en todos lados, por poco probable que sea el lugar. Por lo tanto, allá hacia finales de los noventa entre mi hermano, Julen, Lander Astorkia y Fernando Ruiz-Moneo comenzamos a buscar a este pequeño fantasma. Luego se nos unió Javier Elorriaga y, poco después, una larga lista de entusiastas naturalistas entre los que destaco a Agurtzane Iratea, Ainara Azkona, Iñaki Castillo y Sonia Hidalgo.

Para la gente que no conozca Bizkaia, deciros que es una territorio eminentemente forestal, pero dominado por plantaciones de pinos (principalmente Pinus radita) y eucaliptos. En dichas condiciones, ¿donde encaja el alcotán? A continuación incluyo dos imágenes de dos tipos de paisajes: uno con parcelas de bosque natural, pastizales, pinares y calvas debidas a talas a hecho y otro con un mar de pinos y eucaliptos.



Cualquiera que hubiese leído algo sobre el alcotán hace dos décadas, habría descartado ambas zonas. Quizá la primera se podría ajustar algo pero, por supuesto que la segunda era una zona en la que los esfuerzos de búsqueda serían del todo baldíos. Ese es el clásico error que se cometía por aquel entonces. Utilizar la escasa información existente, muchas veces esbozos de algo, para prejuzgar donde debía estar la especie seleccionada para estudiar. Pues bueno, como comentaré más adelante, afortunadamente nosotros no prejuzgamos nada y localizamos nidos de alcotanes en donde supuestamente no deberían estar.





domingo, 29 de octubre de 2017

Gavilán común: determinación del sexo

Hace años aprendí que cuando sexábamos un gavilán con la ayuda de la información disponible, cometíamos un error notable debido a que la mayoría de los trabajos estaban hechos en poblaciones de latitudes alejadas de las nuestras. En concreto, la gran mayoría de los trabajos se los debemos a Newton y su equipo en las Islas Británicas. Por lo tanto, decidimos desarrollar un trabajo para probar si aquellos datos bibliográficos se podían ajustar a nuestros gavilanes o no.

Lo que hicimos fue utilizar biometrías de gavilanes de los que podíamos asegurar su sexo. ¿Cómo se hace eso?:
Por un lado, los gavilanes son especies de incubación uniparental, que quiere decir que sólo las hembras incuban. Por lo tanto, sólo las hembras desarrollan placa incubatriz. Así, si capturamos un gavilán en periodo reproductor (con huevos o pollos) tendremos a las hembras con placa incubatriz en distinto grado de desarrollo en función de las fases de la reproducción: Incubación y pollos pequeños: placa totalmente pelada, en toda su extensión, grasienta al tacto; pollos medianos: placa pelada, secándose; pollos grandes y volantones: placa emplumándose. Mientras que los machos no tienen placa en absoluto. Así, entre mayo y julio podremos saber con seguridad el sexo de un gavilán reproductor.
Por otro lado, las hembras poseen ovarios, mientras que los machos tienen testículos. ¡No es nada nuevo!. Curiosamente, las aves suelen tener un sólo ovario en el lado izquierdo, pero los gavilanes tienen dos, uno en cada lado. El problema surge cuando se observan las gónadas de ejemplares jóvenes, puesto que los ovarios aún no se han desarrollado y pueden parecer testículos. En la mayoría de las aves se puede buscar en el lado derecho y si se encuentra una gónada será un testículo, pero en los gavilanes puede ser también un ovario. En general, en aves jóvenes ambos, ovarios y testículos, están sin madurar y aún son pequeños, pero sabiendo lo que hay que encontrar se puede diferenciar entre ambos. Cuando pasa el invierno y entramos en primavera, las hormonas trabajan para activar las gónadas, dando forma a los ovarios (en forma de racimo de uvas) y a los testículos (grandes, en forma de grano de arroz). A partir de entonces las gónadas mantienen su forma madura el resto de la vida del ave. Por lo tanto, durante varios años medimos y sexamos por gónadas a todos los gavilanes que ingresaban muertos o morían en el CRES de Bizkaia.
Durante los últimos años se ha avanzado mucho en el sexado por técnicas molecuales, pero cuando no se dispone de recursos económicos para el trabajo de campo, gastar el dinero en este tipo de análisis resulta un sacrificio pocas veces asumible.

Bien, ya tenemos como sexar a los gavilanes (no todos). A estas alturas algun@s se habrán preguntado que para que tanta historia, si el sexado de los gavilanes es muy sencillo, dado el elevado dimorfismo cromático (machos y hembras de diferente color) y un más que notable dimorfismo biométrico. Bien, pues como he dicho, ese es el problema de todos los errores que se arrastran después. 

Pareja de gavilanes capturada a la vez con pollos de 20 días en el nido. Macho arriba (2ac) y hembra abajo (3ac+)



Dimorfismo cromático

El plumaje juvenil de los gavilanes es diferente del de los adultos, resultando iguales los dos sexos durante su primer año de vida. Por lo tanto, no se puede determinar el sexo por plumaje en esta primera fase. Cuando mudan, las hembras adquieren un plumaje grisáceo mientras que los machos se cubren la espalda con tonos azules y el vientre con rojos y ocres. En las siguientes fotos muestro unso ejemplos clásicos. No obstante hay muchas variaciones, desde hembras mucho más claras, otras más oscuras, machos azulados por el dorso y de un llamativo rojo por el vientre, etc.

Hembra adulta con el clásico manto grisáceo y las ceja sblancas bien marcadas. 


La misma hembra con vista ventral. Los tonos son blanco-grisáceos.


Macho adulto. El manto es gris-azulado. Los machos no tienen la ceja blanca marcada como las hembras.


El mismo macho con vista ventral. Se observan tonos naranjas en el cuello, pecho y costados.


El problema surge cuando el 11,8% de los machos muestran patrones grisáceos en la espalda y sin colores rojizos en el vientre, y el 2,2% de las hembras tienen plumas ocres en el pecho y vientre. Dicho de otra manera, uno de cada 10 machos tiene un plumaje modesto, parecido al de las hembras, y dos de cada 100 hembras parecen machos. Por lo que podemos cometer errores si sólo nos fiamos de los patrones de color del plumaje.

Biometrías

¡Bien! Pero si combinamos sexado por placa, gónadas, patrones cromáticos y biométricos, podemos definir nuestra población. Esto es lo que hicimos en el artículo:

Zuberogoitia, I., Alonso, R., Palomares, L.E. & Martínez, J.A. 2011. Sex determination in Eurasian sparrowhawks (Accipiter nisus). Journal of Raptor Research, 45 (1): 48-55

https://www.researchgate.net/publication/230577573_Sex_Determination_in_Eurasian_Sparrowhawks_Accipiter_nisus

En este artículo mostramos como había un ligero solapamiento en las medidas biométricas entre sexos debido, entre otras cosas, a una gran variabilidad del origen de los individuos. Esto es, nuestros gavilanes son territoriales, estables, pero en otoño recibimos un gran número de migradores, algunos de los cuales se quedan a pasar el invierno. Estos gavilanes proceden de todo Europa, principalmente del centro del continente, pero también del este y norte, recibiendo ejemplares de Rusia y de Escandinavia. Asimismo, demostramos que los gavilanes invernantes presentan una envergadura alar mayor que los residentes. Esto se debe a una adaptación evolutiva, por la que las aves que migran grandes distancias tienen alas más largas que las residentes.
Sin embargo, en el artículo vimos que si sólo tenemos en cuenta los gavilanes ibéricos, no existe solapamiento entre sexos, pudiendo utilizar las medidas biométricas como una herramienta fiable para sexar correctamente a los mismos. 

Unos años después de aquel artículo sigo tomando medidas a los gavilanes que puedo, ampliando el tamaño muestral. A continuación incluyo algunas figuras en las que se muestran los histogramas de frecuencias de distintas medidas en función del sexo. Antes de hacerlo eliminé todos los gavilanes cuya determinación del sexo no era segura, y tuve que eliminar otros que presentaban valores aberrantes y que podrían ser fruto de errores en la toma de datos. No he incluido todas las figuras, tan sólo unos ejemplos. Para más detalles de las medidas se puede consultar el artículo cuyo link he incluido arriba. Nota- Aquí mezclo ejemplares sedentarios con migradores e invernantes.

Peso
Tal como se puede ver, apenas existe solapamiento entre sexos, estando la mayoría de los machos por debajo de los 160 gr y las hembras por encima de 170 gr. Aunque hay algún caso de machos pesados cuyo sexo fue determinado por examen de gónadas. En cuanto a las hembras más pesadas, se puede ver que algunas pasan de los 300 gr, estando el récord en una hembra local que capturamos con pollos en el nido y que pesó 320 gr.

P8
En la gráfica se observa como hay bastante solapamiento, básicamente debido a ejemplares invernantes. Los ejemplares invernantes tienen alas ligeramente mayores que los locales.

Ala
Básicamente no se aprecia solapamiento, aunque algunos machos invernantes presentan alas mucho mayores de lo normal.

Envergadura
Aún con todo, sumando la medida de las alas y del cuerpo (envergadura) nos da que las hembras son notablemente mayores que los machos. 

Cola

La longitud de la cola si se solapa bastante.


Antebrazo

La medida del antebrazo es osea. Aquí se observa una clara separación entre machos y hembras. Lo que demuestra que las diferencias entre gavilanes locales e invernantes se debe al tamaño de las plumas.
Tarso
En las siguientes figuras muestro dos medidas de tarso, una desde la cabeza del tarso hasta la parte de atrás del tobillo (foto), y la segunda el ancho mínimo de tarso. Aquí se da un acusado solapamiento. Hay hembras con tarsos pequeños y machos con tarsos grandes.


Midiendo la longitud del tarso de un gavilán recién capturado.


Pico

En el pico se observa también un alto grado de solapamiento.

Midiendo la longitud del pico de un gavilán recién capturado.












sábado, 28 de octubre de 2017

Gavilán común: cuarto año de calendario o más (4ac+)

Tal como he comentado en anteriores entradas, suele ser normal que los gavilanes ya mudados retengan alguna pluma de la generación anterior. Esas plumas, además, suelen ser frecuentemente las mismas, las últimas SS en mudar. En algunos casos puede retenerse una primaria si el individuo detuvo la muda cuando estaba con pollos grandes y había escasez de recursos, dándose un salto a la siguiente primaria.
El caso que muestro en la siguiente foto, es el de un macho adulto muerto por colisión con ventana el 21 de enero de 2016. He incluido las flechas negras, que muestran las plumas mudadas en el último ciclo de muda (2015), y flechas azules que muestran plumas retenidas del ciclo anterior (2014). Tan sólo muestro unas pocas flechas, pues ya ha estas alturas tenemos que tener claro como va la secuencia de muda de la especie. Así, a modo de repaso, comienza la muda con la P1, por lo que esa pluma debería ser la más vieja en caso de haber hecho una muda completa. Las S1 sería la primera secundaria en mudar, por lo que está sería la más vieja. Luego le seguiría la S5 y las SS9,10. De ahí la muda avanza como ya hemos visto, acabando en P10 en lo que a PP respecta, y en S4 y S8 si hablamos de SS. Bien, estas últimas serían las plumas más nuevas, pues hace apenas dos meses que las debían haber mudado. No obstante, en la foto se observa que S4 y S8 no sólo no son las más nuevas, sino que son más viejas y están más desgastadas que la S1. Por lo tanto, está claro que son plumas retenidas que no mudó. El otoño-invierno se le vino encima sin tiempo a rematar la muda.
Si nos fijamos ahora en el diseño y la forma de las SS retenidas, veremos que son exactamente iguales a las que están a su lado. Además, a pesar de estar más desgastadas, la diferencia es sutil. Por lo tanto, deducimos que son plumas adultas.
Por lo tanto, tenemos un plumaje de adulto sobre otro plumaje de adulto. Para hacerlo simple yo haría lo siguiente: estamos en 2016 (captura), las plumas mudadas son del 2015 y las retenidas son del 2014, de patrón adulto. Así, este gavilán al menos habría nacido un año antes (plumaje juvenil), 2013. Por lo tanto, podemos darle una edad de 4ac+.
Un ejemplar así retendría esas dos plumas hasta octubre, por lo que aunque se le capture en muda activa (p.ej., julio) seguiría mostrando las dos generaciones de plumas que vemos aquí y la generación nueva.


En cuanto a la cola, más de lo mismo. Se observa que este ejemplar ha retenido cuatro RR del ciclo de muda anterior (2014), que contrastan perfectamente con las plumas mudadas en 2015. Hay que fijarse en el color y el desgaste del borde apical. Las plumas con ribete blanco en el borde apical son las últimas plumas cambiadas (p.ej. R4izda). Este ribete es el que más rápido se desgasta. Si se capturase este ejemplar en verano podría resultar confuso adjudicar correctamente la edad a cada una de las tres generaciones de plumas que pueda tener, pero el ala nos puede ayudar a confirmar sospechas.







domingo, 6 de noviembre de 2016

Gavilán común: tercer año o más (3ac+)

Cuando tenemos un gavilán con dos generaciones de plumas de adulto al que no se le observa ningún pluma retenida de generaciones anteriores, entonces no podemos darle más que un 3ac+. Lo cierto es que esto no suele ser lo normal, puesto que la mayoría de los ejemplares retienen alguna pluma, si no son las SS4 y/o SS8, son pequeñas plumas en los hombros.

Os muestro una hembra que ingresó en el CRES de Bizkaia el 28 de julio de 2006 con placa incubatriz. En la foto se observa que ya había mudado de la P1 a la P6 y sus correspondientes CCPP, asimismo había mudado todas las CCMM y la S1. Si nos fijamos, la S4 y la S8 son las SS más nuevas si descontamos la S1 (recién mudada). Eso quiere decir que son las últimas SS en mudarse la temporada anterior y que esta hembra no retuvo ninguna pluma y completó con éxito toda la muda. Si no se conociese el patrón de muda del gavilán podríamos pensar que esas SS (4 y 8) habían sido mudadas en la presente temporada, pues son bastante nuevas y brillantes, pero siguiendo las pautas que he ido marcando en estas entradas podemos deducir que fueron las últimas mudadas en octubre. Tras analizar los hombros en busca de plumas retenidas no encontré nada significativo, por lo tanto, utilicé un criterio conservador y date a esta hembra como 3ac+: ejemplar en muda activa sobre un plumaje de adulto.


Su cola no nos aporta mucha más información. Lo que si que se puede ver es el patrón aleatorio que sigue la muda de la cola. Había comenzado con las RR1, como suele ser habitual, pero luego mudó la R3 izquierda y siguió tirando la R6 derecha, que estaba creciendo.


En la siguiente foto os muestro otra hembra, capturada con pollos el 10 de julio de 2005. Os pongo la posición ventral para ver los detalles desde abajo. Así, vemos que esta hembra había mudado de la P1 a la P6. La P1 la tenía rota. Por otro lado, había mudado la S1 y la S5 estaba acabando de crecer. Hasta ahí todo bien! pero resulta que acababa de mudar también la S8, la S9 y la S12. Si os fijáis, estas SS son más nuevas que la P2 (no se ve la P1 por estar rota). 

Sería mucho especular tratar de explicar la razón que llevó a esta hembra mudar las S8 y S9 antes que la S5, pero quizá las tenía retenidas y viejas de mudas anteriores y las mudó al principio para regenerar el plumaje. Esto nos muestra que hay que estar atentos y que aunque el patrón de muda es muy fiable, siempre existen excepciones que pueden saltarse alguno de los pasos.

Por otro lado, esta hembra llevaba una muda muy adelantada para las fechas que eran. No pudimos ver el número de pollos que tenía pues el nido estaba en un alerce muy complicado de subir y descartamos anillarlos. 


En esta última foto muestro la cabeza de esta hembra, donde se observa el típico iris de una hembra adulta, amarillo-naranja.