sábado, 20 de febrero de 2016

Gavilán Común

Dieta

Durante los años que estuvimos siguiendo a los gavilanes, pudimos recoger los restos de presas de los nidos, cuando subíamos a anillar los pollos, y de los desplumaderos próximos al nido. Fueron pocos datos, por lo que no pudimos realizar ninguna publicación al respecto. No obstante, los incluyo en este blog para poder hacernos una idea de la alimentación de los gavilanes vizcaínos durante la reproducción.

En total identificamos 143 presas de 37 especies (ver tabla). Las especies más frecuentes fueron las más abundantes en entornos forestales y campiñas asociadas: mirlo común, zorzal común, curruca capirotada, petirrojo, carbonero común, pinzón vulgar, jilguero y gorrión común. Por lo que podemos decir que los gavilanes son depredadores oportunistas que se alimentan en función de la disponibilidad de presas. 

Tabla. Dieta del gavilán en Bizkaia en el periodo reproductor de 2000-2006. Se muestra la especie, el peso medio, el número mínimo de ejemplares encontrados y correctamente identificados y su porcentaje con respecto al total de presas.
Especie
Peso medio (g)
Número
Porcentaje (%)
Paloma torcaz, Columba palumbus
450
2
1,4
Periquito, Melopsittacus undulatus
30
1
0,7
Cuco, Cuculus canorus
115
1
0,7
Chotacabras gris, Caprimulgus europaeus
75
1
0,7
Vencejo común, Apus apus
40
1
0,7
Abubilla, Upupa epops
67
1
0,7
Torcecuello, Jynx torquilla
37
5
3,5
Pito real, Picus viridis
180
1
0,7
Pico picapinos, Dendrocopos major
85
2
1,4
Golondrina común, Hirundo rustica
19
2
1,4
Bisbita arboreo, Anthus trivialis
24
3
2,1
Lavandea blanca, Motacilla alba
19
3
2,1
Petirrojo, Erithacus rubecula
18
9
6,3
Colirrojo tizón, Phoenicurus ochruros
16
1
0,7
Tarabilla común, Saxicola torquatus
15
2
1,4
Mirlo común, Turdus merula
100
11
7,7
Zorzal común, Turdus philomelos
70
10
7,0
Zorzal charlo, Turdus viscivorus
120
2
1,4
Zarcero común, Hippolais polyglotta
11
1
0,7
Curruca capirotada, Sylvia atricapilla
20
10
7,0
Carricero común, Acrocephalus scirpaceus
12
1
0,7
Mosquitero común, Phylloscopus collybita
7
3
2,1
Herrerillo común, Cyanistes caeruleus
11
1
0,7
Carbonero común, Parus major
18
10
7,0
Carbonero garrapinos, Periparus ater
9,5
1
0,7
Alcaudón dorsirrojo, Lanius collurio
29
2
1,4
Arrendajo, Garrulus glandarius
170
5
3,5
Gorrión común, Passer domesticus
28
9
6,3
Gorrión molinero, Passer montanus
21
2
1,4
Pinzón vulgar, Fringilla coelebs
22
11
7,7
Verdecillo, Serinus serinus
12
3
2,1
Verderón común, Carduelis chloris
26
3
2,1
Jilguero, Carduelis carduelis
15
14
9,8
Jilguero lúgano, Carduelis spinus
14
3
2,1
Camachuelo común, Pyrrhula pyrrhula
22
4
2,8
Escribano soteño, Emberiza cirlus
25
1
0,7
Escribano cerillo, Emberiza citrinela
25
1
0,7
Total

143
100

Pinzón vulgar. Una de las aves forestales más comunes de Bizkaia y frecuente en la dieta del gavilán.

En la tabla se observa, además, que la mayoría de presas son pequeños paseriformes de entre 10 y 25 gramos, ideales para los machos de gavilán que son los que llevan la parte activa de la caza mientras la hembra cuida de los pollos. Sin embargo, un 22,4% de las presas eran aves con un peso en torno a los 100 gramos. Estas aves son presas óptimas para los gavilanes, pues superan los requerimientos energéticos diarios de un ejemplar y proporcionan alimento abundante para los pollos. El único problema es que los machos, de un peso ligeramente superior, tienen dificultades para mover presas de estas características en distancias largas. Así, no es raro que presas como el arrendajo o el pito real sean preferentemente capturadas por las hembras, mientras que los machos se concentran más en pequeños pájaros.

El arrendajo es una presa de alto rendimiento energético para los gavilanes. Es frecuente en los bosques vizcaínos, pero no resulta una presa fácil. Además, como todo córvido, suele utilizar el mobbing cuando detectan un gavilán, más aún si este ha capturado a un congénere,

La presa más grande que detectamos fue la paloma torcaz, que apareció en dos nidos. Las plumas eran de pollo volantón, pero aún así se trata de una presa mucho más pesada que las hembras de gavilán.

Técnicas de caza

Afortunadamente, a lo largo de mis años de trabajo con las aves rapaces he visto cazar muchas veces a los gavilanes. Se trata de una auténtica máquina de cazar pequeños pájaros. Ahora bien, como todo depredador suele fracasar en un porcentaje alto de ocasiones.

El caso más curioso que he visto fue el que tuvo lugar cuando se estableció en Barazar un dormidero de aproximadamente 1,5 millones de pinzones reales. Esto fue motivo suficiente como para realizar una publicación: 

Miles de pinzones reales cubren el cielo al salir del dormidero de Barazar. Al fondo, el Parque Natural del Gorbeia.

Todas las tardes, antes de comenzar a llegar los pinzones al dormidero, se comenzaba a gestar una escena única. Hasta siete gavilanes diferentes, cuatro azores, tres halcones, un esmerejón y dos ratoneros se disponían en la copa de los cipreses que bordeaban el valle de entrada de los bandos de pinzones. Lo curioso es que no se atacaban entre ellos. Sabían que la comida estaba asegurada. Cuando comenzaban a llegar los bandos de pinzones se desplegaba un ritual de ataques en el cual los halcones se lanzaban en picado desde arriba y los gavilanes y azores realizaban cortos ataques desde sus atalayas. El caos reinaba y no cesaban los ataques. Los gavilanes apenas volaban 100 m desde sus atalayas. Estos se lanzaban en vuelos rápidos, en picado oblicuo para ganar velocidad y se metían entre los árboles para perseguir a la presa elegida. Los fracasos eran muchos, pero las oportunidades se sucedían y cada depredador iba viendo recompensado su esfuerzo una y otra vez. De esta forma, todos ellos se retiraban con el buche lleno cada noche. Aquel drama fue sencillamente increíble.

Fuera aparte de episodios como el de Barazar, ver cazar un gavilán es algo que ocurre de forma aislada, esporádica, y para ello hay que prestar mucha atención a los mensajes. Cada vez que vuela un gavilán se escucha la alarma lastimera del petirrojo y del herrerillo, el chillido del mirlo, el canto agitado de las lavanderas o el agrupamiento de los aviones y golondrinas que persiguen al depredador chillándole sin cesar. Cualquier señal de esas debe ponernos sobre aviso y buscar al pequeño depredador. Así he conseguido verlo muchas veces.

Uno de los ataques más sorprendentes fue cuando estaba en la huerta de mi casa y escuche a los aviones agrupados e histéricos. Busque y vi una hembra adulta que entró en una higuera. Los aviones se arremolinaron en torno a la higuera cuando, de pronto, la gavilana salió como un misil a por uno de ellos. El avión no conseguía quitársela de encima, por mucho que quebrase, así que se tiró en picado desde arriba por uno de mis nogales. El pájaro entró por la copa y en vuelo vertical bajó pegado al tronco, esquivando ramas, con la gavilana siguiéndole en un vuelo suicida. A un metro del suelo vi como la gavilana estiró las patas y lo capturó, frenando al instante y posándose en la rama más baja. Allí se quedó unos segundos y se fue volando entre los árboles de la ribera, con el cortejo de aviones siguiéndola desde arriba.

Avión común juvenil, una presa muy apetecible para el gavilán.

Otras veces he visto como un macho de gavilán entraba en una nave ganadera y sorprendía posados a los pollos volantones de golondrinas. De hecho, un ejemplar cogió la costumbre de hacerlo todas las tardes de un verano. Unas veces salía con las garras vacías, otras con un gorrión, otras con una golondrina.

En otra ocasión yo salía de casa en el coche y al desplazarme asusté a una lavandera blanca que estaba en la carretera. Un gavilán justo se estrelló contra el suelo al fallar a esa lavandera que salvó la vida al asustarse por mi.

Una gran parte de las presas de los gavilanes ne verano son los pollos y jóvenes, como esta lavandera blanca.

Otra vez estaba andando en una vereda de olmos, viendo los pájaros, cuando un gavilán pasó rozando mi cabeza y a dos metros mio capturó a un gorriato que estaba posado en una rama baja de uno de los olmos. El gavilán ni se paró, asió al gorrión y se lo llevó con la sorpresa del resto de familiares que no se había percatado del ataque.

Otro ataque que llamó mi atención fue el de un macho que salió de la nada y se tiró de abajo a arriba en un vuelo vertical, pegado a la pared de un caserío, para atrapar a un avión común cuando iba a entrar al nido en el alero. Obviamente el gavilán tuvo que sopesar el ataque y prepararlo con premeditación, haciendo que su salida fugaz se sincronizase con la llegada del avión al nido, justo en el momento de frenar antes de entrar. ¡Impresionante!

Así, varias docenas de observaciones, la mayoría en vuelos cortos desde la espesura del bosque, en ataques sorpresa. Es raro ver a los gavilanes atacar descaradamente a una presa desde un posadero o en vuelo de persecución, como lo ocurrido con los pinzones reales.

Casi todas las observaciones las he hecho en zonas despejadas, en campos o parques próximos a arboledas y bosques. Lo mismo le ocurrirá a mucha gente, por lo que no es raro que la gente piense que los gavilanes cazan fuera del bosque, en las zonas abiertas circundantes. Sin embargo, esto es un error que se repite a menudo. Se debe a que las oportunidades de ver cazar al gavilán dentro de la foresta son escasas, básicamente porque no tenemos campo visual suficiente. Así, tendemos a sesgar los resultados hacia lo más evidente. Lástima que no haya podido nunca desarrollar un trabajo de radio-seguimiento de gavilanes, pues se aprendería mucho. Sin embargo, me ha tocado meter muchas horas escondido en los bosques a la espera de una u otra cosa y he podido observar a estos piratas de la espesura atacando entre el follaje. Claro que lo único que he visto son lapsos de ataques, una sombra que pasa fugaz y los chillidos de sus presas que se esconden llenos de pánico.


domingo, 14 de febrero de 2016

El gavilán comúnBiología de la reproducción

El celo y la construcción del nido

Durante los meses de abril y mayo se da el celo del gavilán. En la literatura se describe que los gavilanes vuelan en persecuciones por encima del dosel arbóreo y pueden elevarse en círculos encima del territorio de nidificación, como también hacen los azores, Sin embargo yo he visto muy pocas veces este comportamiento. En su lugar, lo habitual es escuchar la voz bajita de los gavilanes que se persiguen dentro del bosque, sin poder verlos. De cuando en cuando asoma uno y vuelve a perderse entre el follaje.
El año pasado, abril de 2015, sin ir más lejos, yo estaba con Julio Ruiz controlando una pareja de alimoches en el Parque Natural de Urkiola. Estábamos a más de 2 km de distancia de la pared, observando desde el borde de un bosque. Mientras esperábamos comencé a escuchar un sonido lastimero repetitivo, muy bajito, apenas perceptible. Reconocí la llamada de celo del gavilán. El macho estaba en un pino llamando a la hembra que volaba en las cercanías. Nos aproximamos al pinar y no tardamos en encontrar las plataformas viejas de años anteriores y otra de nueva construcción. Así que nos salimos de allí rápidamente para dejarles seguir con los amores de primavera.
Durante este periodo comienzan a construir el nido, uno nuevo. Rara vez reutilizan uno. Todos los nidos que hemos localizado, menos dos, estaban pegados al tronco, Las dos excepciones estaban en una rama lateral. Los nidos son construidos con ramas que en la base son largas, pero que se van reduciendo a medida que se va formando la copa. El interior está forrado por ramitas pequeñas, pinocha o ramitas con hojas verdes. El tamaño medio de los 43 nidos que medimos era de 57,7 cm (desv. est. = 11,8 cm) y la altura de 24,5 cm (desv. est. = 10,3 cm). Así que, aunque no son muy grandes, si que son muy evidentes y se reconocen sin dificultad, pues no hay otra especie en el entorno que haga nidos de este tamaño.
Yo no puedo documentar el proceso de construcción del nido ni la puesta de los huevos dado que para hacerlo habría que estar muy cerca del nido, dentro del bosque, y mi ética no me permite suponer una molestia que pueda llevar a la pérdida de un nido. Así que me excuso de molestarlos. Por la misma razón, nunca he visto la cópula de los gavilanes, aunque si que los he oído en lo que a mi parecer era el momento de la misma. Siempre fuera de la vista.

Puesta, incubación y cuidado de los pollos

La puesta de los huevos tienen lugar entre primeros mayo y comienzos de junio, con grandes variaciones entre parejas. Como he dicho, nunca he estado monitorizando a los gavilanes en estas fechas dado que no puedo seguirles desde una distancia prudencial, así que me limito a poner unas notas que Ian Newton muestra ne su libro "The Sparrowhawk". Los gavilanes ponen entre 1 y 6 huevos, ocasionalmente pueden poner más. Como otras rapaces, los van poniendo de uno en uno, con diferencias de más de 1 día entre uno y otro. La hembra se echa a incubar cuando ya ha puesto el tercero o cuarto, aproximadamente. La incubación dura entre 31 y 35 días. En otras rapaces el macho suele tomar parte activa en la incubación, a pesar de no contar con placa incubatriz, pero en las rapaces forestales no está muy claro como funciona este proceso y aunque se ha documentado machos incubando en azores (Steve Redpath en el libro The Goshawk), Peter Dare, en el libro "The Life of Buzzards" cuenta que los ratoneros machos no relevan a las hembras cuando estás salen del nido a comer lo que ellos aportan.

Detalle de un huevo de gavilán. Cuando subimos al nido a anillar los pollos no es raro encontrar algún huevo que no llegó a eclosionar, como el de la foto. 


El nacimiento de los pollos es un proceso muy costoso. Desde que comienzan a picar el cascarón hasta que por fin quedan liberados puede pasar más de 24 horas. Dado que la hembra comenzó a incubar con la puesta del tercer o cuarto huevos, los primeros pollos nacen prácticamente a la vez, pero si la puesta es mayor, los últimos pollos van naciendo con retrasos de 1-2 días respecto a los anteriores. Al nacer, los pollitos tienen un bonito plumón blanco.

La hembra los incuba para darles calor y los atiende de forma muy tierna, alimentándolos con pequeñas picaditas de carne de las presas. En estos primeros días el macho aporta las presas peladas y la hembra las acaba de pelar del todo cerca del nido, comiéndose las partes que no va a dar a los pollos, como cabeza, patas, etc. Una vez en el nido, a medida que va dando picaditas a los pollos, ella va comiendo los trozos no adecuados o que los pollos no acaban de ingerir.

Los pollos de gavilán se desarrollan rápido. Las rémiges comienzan a salir hacia los 10-12 días y para los 18-20 días ya tienen el aspecto de los tres pollos de la foto. En este momento ya son capaces de termorregular por si mismos y no requieren que su madre los de calor para mantener la temperatura constante. Aún y todo, la hembra los protege del sol, la lluvia, el frío de la noche, etc.


Cuando los pollos tienen la edad en la que ya termorregulan procedemos a subir al nido para anillarlos y recoger los datos. En la foto se ve a Lander Astorkia en un nido. Los pollos se bajan al suelo para no correr riesgos y se anillan y miden con tranquilidad. Unos minutos después se devuelven al nido.


En esta foto Ainara Azkona está anillando un pollito.


Con 30-32 días los pollos machos ya están prácticamente emplumados pero aún les queda restos de plumón en la cabeza, espalda y muslos y todavía les tiene que acabar de crecer las plumas de las alas y cola. No obstante, estos jóvenes revoltosos comienzan a moverse por las ramas, desplazándose poco a poco por las ramas cercanas al nido. Las hembras, más grandes y pesadas, se desarrollan un poco más lentas, permaneciendo en el nido y viendo a sus hermanos explorando mundo. Unos días después ya vuelan. Así, lo normal es que para el 15-20 de julio ya estén los pollos rameros o volantones, con algunas diferencias para arriba o abajo. Ocasionalmente vimos alguna pareja que retrasaba las fechas hasta comienzos de agosto y otras que tenían los pollos volando para finales de junio.

Recuerdo mi primer nido de gavilán, cuando yo tenía 18 años, en un pinar de un pueblo de Burgos. Lo localicé con mis amigos Alex Ituarte y Joaquín Bicho. El nido estaba lleno de plumón y debajo, el suelo estaba cubierto de rayas blancas y restos de plumas. Teníamos tres días de un puente para estar allí y los dedicamos para observar escondidos desde el amanecer hasta el anochecer el comportamiento de los pollos volantones y sus padres aportándoles presas. En ese tiempo no me acordaba ni de comer. Los adultos, como he visto en muchas ocasiones posteriormente, aportan la presa al nido y los pollos acuden a él para recogerla. Tanto el macho como la hembra traen las presas sin pelar y las dejan allí, marchándose de inmediato antes de que los pollos les asalten. Al final del tercer día de aquella visita se declaró un fuego en unos trigales vecinos y las llamas amenazaban el bosque. Así que los tres nos unimos voluntarios para combatir el fuego. La gente se preguntaba por qué trabajábamos tanto y tan duro para evitar que el fuego alcanzase el pinar, mientras el resto evitaban que quemase las cosechas. Ni que decir tiene que el fuego no tocó el pinar.

En este caso, el fuego habría sido una causa de muerte de los pollos. Todos los años me acuerdo de esto cuando veo en las noticias que media España arde y me pregunto cuantos gavilanes y otras especies están perdiendo la vida. En los años que realizamos el seguimiento, de 61 nidos que comenzaron la reproducción constatamos la pérdida del 44,26%. En siete casos fue debido a la depredación por parte de azores, en cinco casos fue debido a fuertes granizadas o chaparrones que mataron a los pollos, en otros cinco casos el nido fue talado mientras se realizaba la matarrasa del pinar y en el resto de los casos no pudimos saber la causa.

La productividad de los gavilanes vizcaínos es muy baja comparándolo con otras trabajos. Así, por pareja que realiza la puesta sale adelante una media de 1,57 pollos (desv. est. = 1,71, de 61 nidos), mientras que son 2,82 pollos (desv. est. = 1,29, de 34 nidos) si contabilizamos las parejas con éxito. Tan sólo una vez nos encontramos un nido con 6 pollos grandes. 


Tras volar, los pollos permanecen en el territorio natal durante varias semanas más, alejándose paulatinamente a medida que acaban de cazar. En las primeras semanas se les escucha piar insistentemente solicitando comida a los padres. Cuando aparece uno de ellos se da una persecución de toda la prole por el bosque, hasta que uno consigue la presa. Poquito a poquito van intentando cazar y a media que lo consiguen pueden pasar más tiempo fuera del entrono materno, regresando en caso de pasar hambre. 


sábado, 13 de febrero de 2016

El gavilán común

Biología de la reproducción

Selección de hábitat de nidificación

En anteriores entradas ya he mencionado que para estudiar la selección del hábitat de nidificación de la especie no dábamos nada por sentado y exploramos todos los recursos disponibles. Para los que conozcáis Bizkaia no os descubro nada nuevo diciendo que el Territorio está dominado por arbolado, pero la pregunta es ¿los bosques que cubren Bizkaia son buenos para una rapaz forestal como el gavilán? Por ejemplo, en la foto que viene a continuación se observa una masa forestal continua. En realidad es una cubierta de plantaciones de pinos insignes y laricios en las laderas del monte Upo, encima de Zeberio. La cobertura forestal es del 100% y sin embargo, aquí no hay nidos de gavilán.
¿Por qué razón? Algunos podrían pensar que se debe a que es un hábitat novel, formado por plantaciones forestales exóticas. ¡Primer error! Otros podrían pensar que es porque no hay zonas abiertas entre medio, etc. 
En los siguientes párrafos iré descubriendo la razón de porque esta superficie forestal es de mala calidad para una especie eminentemente forestal.


¿Qué tipo de bosques seleccionan los gavilanes vizcaínos para anidar?
En la siguiente gráfica he cogido 44 nidos ocupados de gavilán que pudimos procesar (recoger datos). Se observa que el 88,6% de los nidos estaban en Pinus radiata, mientras que los nidos en otros tipos de árboles representaban fracciones mínimas. He incluido algunos tipos de árboles en los que no detectamos ningún nido, como por ejemplo eucaliptos o Pinus nigra.



No he realizado un análisis de preferencias comparando los tipos disponibles con los realmente utilizados, que es lo que se debería hacer. No obstante, eso lo dejo para la literatura científica que suelo anexar en forma de link, y en el blog prefiero no hablar de estadística. Para dejarlo más claro, resulta evidente que haya pocos nidos en el Larix kaempferi o alerce japones, dado que tampoco hay mucha superficie de este tipo de plantación en Bizkaia. Sin embargo, una gran superficie del litoral está cubierto por eucaliptales, dominando el paisaje, y nunca hemos localizado un nido de gavilán en ellos a pesar de buscarlos activamente. Ni que decir tiene que los robledales ocupan un notable porcentaje de las masas forestales vizcaínas y los hayedos surcan muchos de los montes altos. Año tras año nos obcecamos en buscar los nidos también en estas masas, dado que eran las que siempre se habían considerado los bosques originales y por los que se debía luchar para conservar. Pero por más que buscábamos, y sigo haciéndolo, sólo encontramos un nido ocupado en un robeldal y otro en un hayedo. Lo curioso de este último caso es que el nido del hayedo estaba en un Pinus radiata viejo que superaba las copas de las hayas.

Al final del párrafo anterior he dado una de las claves de la selección del hábitat de nidificación del gavilán -viejo-. Durante el estudio medimos el dbh (diámetro a la altura del pecho) de todos los árboles con nido activo de gavilán, Los árboles escogidos tenían 37,7 cm de media de dbh (desv. est. = 9,3 cm). Para hacernos una idea, si hablamos de pinos, se trata de árboles grandes, maduros, de una media de edad de 35 años en adelante. Pero además, la distancia media entre los árboles en la zona del nido era de 4,6 m (desv. est. =1,2 m). Esto quiere decir que había un espacio medio de unos 5 m entre árboles. Además, los nidos estaban situados a una altura media de 17,5 m (desv. est. = 5,6 m), Hay que tener en cuenta que los nidos de gavilán no se sitúan en la copa, sino a los 2/3 de altura aproximadamente, por lo que hablamos de árboles de cerca de 35 m de altura media. Si combinamos las tres medidas nos encontramos bosques/plantaciones maduros

Viejo y maduro. Estos dos adjetivos van de la mano y son los precursores básicos que permiten la nidificación de una rapaz forestal pequeña, como es el gavilán. No es de extrañar, por tanto, que en la primera foto no hubiese ningún territorio de nidificación: son plantaciones aún jóvenes, con ejemplares delgados, todavía no desarrollados y sin entresacar, por lo que el bosque es demasiado denso.

En la siguiente foto muestro un pinar joven. En este tipo de formaciones nunca hemos encontrado un nido de gavilán.


Este otro pinar de Pinus nigra podría empezar a ser adecuado para los gavilanes. Pero, por alguna razón, los gavilanes no gustan de esta especie en las condiciones en las que se cultivan en Bizkaia. Lo mismo ocurre con el Pinus pinaster.  Sospecho que se debe a que estos dos tipos de pinar tardan más en madurar que el Pinus radiata y que para cuando pueden ser apetecibles para el gavilán son ya talados.


Tampoco es de extrañar que los gavilanes no ocupen eucaliptales, puesto que estas plantaciones tienen un turno de corta de 15 años en Bizkaia, no dejando que se desarrollen y alcancen la madurez. En Pontevedra hay un equipo de investigadores encabezado por el Dr Salvador Rebollo que estudian las rapaces forestales en eucaliptales. En este caso, los gavilanes anidan en eucaliptos maduros, muy grandes. Esto se debe a que en la zona de estudio hay parcelas abandonadas y otras que se utilizan para obtener grandes troncos que sirvan de pie para las bateas de mejillones. Por lo tanto, estamos hablando de turnos de corta mucho mayores que los vizcaínos.

Así, podemos decir que los gavilanes no seleccionan un bosque porque sea autóctono y de bellotas, sino que buscan una formación forestal madura, donde encuentran grandes árboles para anidar y facilidad de vuelo por debajo del dosel arbóreo.

Este pinar comienza a reunir las condiciones. Aún es joven, pero si no hay más recursos alrededor puede ser utilizado.


























Claro que, si combinamos bosque maduro con diversidad vegetal, las probabilidades de ocupación se incrementan notablemente. Es el caso de la siguiente foto, donde se da una regeneración natural de hayas, abedules, robles y alisos en un viejo pinar. Los pinos, de más de 50 años, sobresalen de las copas del bosque caducifólio como verdaderas columnas, atrayendo a nuestra pequeña rapaz forestal. De hecho, uno de esos pinos tuvo un nido de gavilán. Además, el sotobosque es denso y está lleno de arbustos frutescentes y lianas que incrementan la diversidad de presas potenciales.


Pero, ¿qué ocurre cuando una plantación comienza a ser apetecible para el gavilán? que también lo es para los humanos que las gestionan y se procede a su tala en matarrasa. En muchas ocasiones no nos queda otro remedio más que ver como desaparecen los hábitats de nidificación de los territorios controlados. Pero en otros casos se puede luchar por defenderlos, no sólo para los gavilanes, sino para otras forestales que siguen el mismo patrón.
Por ejemplo, este pinar que se está talando en la foto de abajo es del Lic de Ordunte, en donde se está desarrollando un proyecto Life para reforestar la Sierra de Ordunte con bosque caducifólio. En un primer momento se iban a talar absolutamente todos los pinares. Sin embargo, tras mantener conversaciones y reuniones con los gestores de al DFB, se llegó al consenso de dejar manchas de pinos maduros que sirvan de hábitats de nidificación para muchas especies forestales. De lo contrario, se habría eliminado todas las posibilidades de nidificación hasta que los nuevos bosques fuesen maduros. Pero ¿cuánto es eso?


Como ya he dicho, apenas hay nidos de gavilán en robles o hayas. Las razones son varias: 1) la mayoría de las manchas de robledal maduro de Bizkaia apenas ocupan pequeños rodales, lo que los convierte en bosques de escasa entidad; 2) los robledales y hayedos más extensos de Bizkaia suelen encontrarse en zonas altas, donde las condiciones climáticas son severas y no pueden esperarse altas densidades de gavilanes; 3) además, muchos de los mayores bosques han sido plantados en tiempos relativamente recientes, por lo que aún se trata de bosques densos y con pies jóvenes poco atractivos para el gavilán. 4) en los procesos de gestión forestal se priman las especies reinas (roble y haya), olvidándose de enriquecer el entorno con el elenco de acompañantes (Sorbus, Arce, Frangula, Cornus, Ilex, Fraxinus, etc.) que son los que potencian la diversidad y por lo tanto, favorecen la disponibilidad de presas. Así, en el caso del Life de Ordunte, de haber quitado todos los pinos, para que las laderas gestionadas pudieran volver a ser apetecibles para los gavilanes deberían pasar un mínimo aproximado de 50 años. Pero no nos engañemos, que el gavilán es un depredador aviar y sus densidades reflejan el estado de las poblaciones de las aves de las que se alimentan. Así, un cambio de cara para eliminar una plantación forestal madura por un bosque autóctono supondría una enorme pérdida de biodiversidad que tardaría varias décadas en irse recuperando, alcanzando su cenit cuando las especies más exigentes, que no es el caso del gavilán, puedan criar con éxito.

En resumen, y volviendo al comienzo, Bizkaia es un Territorio forestal pero su potencialidad es escasa. El gavilán puede servir de indicador de calidad, utilizando además otras especies con requerimientos más restrictivos. Para que esa gran mancha forestal no sea un grupo de árboles silenciosos es preciso gestionar los recursos para que existan manchas maduras, si son autóctonas bien, pero mientras tanto podemos servirnos de las plantaciones, ya que en muchas zonas de Bizkaia no queda otra opción.






domingo, 7 de febrero de 2016

El gavilán común

Distribución y estatus poblacional


Determinar con cierta precisión la población de gavilán en una región ampliamente cubierta por bosques y plantaciones, como es Bizkaia, resulta altamente complejo. El gavilán, como he mencionado en la anterior entrada, es un ave discreta y difícil de detectar. En el capítulo dedicado a las rapaces forestales vizcaínas en el libro de Ecología y Conservación de las Rapaces Forestales Europeas, encasillamos al gavilán como una especie abundante difícil de detectar.

Hablar de tamaños de población sin haber hecho un censo completo resulta absurdo. Además, una cosa es detectar gavilanes y otra muy diferente es localizar los territorios de nidificación. En verano, cuando están criando, los gavilanes, sobre todo los machos, pueden detectarse bastante lejos de su nido. En alguna ocasión he visto gavilanes con presa en las garras que pasaban montañas y valles en vuelo recto a lo largo de varios kilómetros para llevarla al nido. Por lo tanto, un censo fiable debería pasar por la detección de los territorios de nidificación (plataformas de nido, pollos piones recién volados, etc.). Claro que en una región forestal esta tarea puede resultar excesivamente costosa en tiempo y dinero.
Durante los años de estudio que dedicamos al gavilán, habiendo censado sólo algunas parcelas de Bizkaia, detectamos 73 territorios de nidificación. En 45 territorios localizamos los nidos ocupados, realizando el seguimiento durante varios años de algunos de ellos.

Distribución de los territorios de nidificación del gavilán en Bizkaia. Los puntos son nidos activos.


Con estos datos parciales, resulta evidente que el gavilán es una especie ampliamente distribuida en Bizkaia y relativamente abundante. No obstante, esta situación puede variar drásticamente pues, como veremos más adelante, el gavilán utiliza plantaciones de pinos maduras y bosques naturales maduros para anidar. Los primeros están siendo talados de forma intensa en los últimos años y están siendo sustituidos por eucaliptos. Los eucaliptales en Bizkaia se talan con turnos de corta de 15 - 20 años, de forma que nunca llegan a madurar. No es raro, por tanto, que en veinte años no haya localizado ni un sólo nido de gavilán en un eucaliptal. La tendencia resulta explosiva y en los últimos años se están sustituyendo, a marchas forzadas, los pinares por eucaliptales. Esto, con total seguridad, va a provocar la pérdida de territorios de nidificación, además de una pérdida generalizada de poblaciones de aves forestales. Por lo tanto, estamos construyendo las bases del declive del gavilán.
En lo que a los bosques autóctonos maduros se refiere, .... en fin.... eso no existe! o los que hay son pequeñas parcelas sometidas a manejo y algunas valiosas excepciones. Los gavilanes no suelen criar en los hayedos pseudo-maduros de las zonas altas, pocos en los robledales más viejos y algunos más en los encinares cantábricos. En este último caso, el encinar cantábrico debe contar con árboles de cierto desarrollo, como los situados en los Jorrios-Armañón, Arteaga, Zierbena y Sopuerta. Claro que estos enclaves, supuestamente protegidos, sufren alteraciones como por ejemplo los incendios. En Zierbena, por poner otro ejemplo, donde existe una mancha espectacular de encinar con amplia representación de arbustos mediterráneos,, muy apreciada por gavilanes y otras rapaces forestales, se pasó una línea de Alta Tensión por el medio y se abrió una calle que fragmentó de forma severa el hábitat, haciendo desaparecer a las rapaces forestales que allí anidaban.




sábado, 9 de enero de 2016

El Gavilán común.

Metodología del seguimiento de poblaciones.


Durante siete años (2001-2007) estuvimos realizando el seguimiento de los gavilanes de Bizkaia, sobre todo los de una serie de áreas concretas. Esta pequeña rapaz es apasionante para estudiar y observar, pero requiere mucho esfuerzo, concentrado entre abril y julio. Como en el caso de muchas de las rapaces que hemos seguido durante las dos últimas décadas, el seguimiento del gavilán lo hacíamos sin financiación alguna, lo que supone un gasto importante que se añade a los "otros" gastos (especies). Además, la gente del grupo que realizábamos el seguimiento se fue colocando en distintos puestos, algunos muy lejos, y fuimos teniendo descendencia, lo que hacia complejo el dedicar tantas horas de fines de semana en el periodo estival. Por lo que, tras varios años y tras tener monitorizada sistemáticamente una importante población, tuvimos que dejar de hacer el seguimiento.

Al principio nos costó encontrar el ritmo de seguimiento de la especie, pero enseguida fuimos cogiéndole el truco. El principal problema que tenemos es que Bizkaia es eminentemente forestal, o más bien, está cubierta de plantaciones de coníferas y eucaliptos. Según la bibliografía que habíamos leído hasta entonces, no deberíamos esperar encontrar grandes poblaciones de esta rapaz, dado que la mayoría de los bosques son plantaciones de eucaliptos y de Pinus radiata, con una estructura vertical de pésima calidad.

Como en la mayoría de los trabajos que hemos ido realizando, al principio revisamos todo tipo de bosque en busca de plataformas de nidificación de la especie. Ya llevábamos experiencia y algún nido localizado debido al trabajo paralelo que estábamos desarrollando con busardos ratoneros, azores, abejeros europeos y calzadas. Leyendo el prestigioso libro de Ian Newton (The Sparrowhawk), era de suponer que teníamos que localizar a los gavilanes en bosques menos maduros que los que utilizaban los ratoneros y azores. Por lo tanto, cogimos distintas superficies de Bizkaia y, una por una, revisamos todas las manchas forestales, sin excepción. En esta búsqueda intentábamos detectar plataformas de nidificación nuevas y viejas, desplumaderos en el suelo, gavilanes realizando paradas nupciales, etc. Que ¿Cómo se hace eso?, pues se coge una superficie forestal, te introduces por un extremo 25 m del borde y avanzas en paralelo al límite hasta la otra punta. Según la visibilidad, te desplazas 50-100 m hacia adentro y regresas en paralelo al transecto anterior. Así hasta cubrir el bosque entero. Durante los transectos hay que desplazarse en silencio, escuchando posibles voces de alarma del gavilán o de los pájaros forestales cuando detectan al gavilán, hay que buscar plataformas de palos en los árboles, normalmente pegadas al tronco, y hay que mirar al suelo en busca de desplumaderos (zonas donde los gavilanes pelan a sus presas) que normalmente se sitúan en un tronco caído, en una rama baja o en el mismo suelo.

Pinar maduro con regeneración natural y densa capa de sotobosque. Superficie difícil de rastrear, pero con territorio de nidificación de gavilán. De hecho, el nido ocupado estaba en uno de los pinos de la imagen.

Realizando los transectos hay que buscar las plataformas de palos en los 2/3 de alto de los árboles. En este caso, en verano de 2015 realizando una búsqueda de rapaces forestales en un pina que iba a ser talado, localicé este nido que resultó ser de busardo ratonero, donde había un pollito.

Desplumadero de gavilán en el suelo de un pinar. En este caso la presa había sido un zorzal común.

Una vez localizado un territorio de nidificación podemos realizar el seguimiento a largo plazo del mismo. Normalmente los territorios se mantienen a lo largo de los años, salvo situaciones de efecto sumidero (territorios en el que los gavilanes reproductores mueren sistemáticamente, normalmente por disparo) o matarrasas que eliminan la cubierta forestal y que obligan a los gavilanes a desertar el territorio.

¡Matarrasa a lo bestia! En esta ladera había un pinar maduro y una regeneración de robles salteado con un brezal-argomal. Entre 2001 y 20015 teníamos localizados en esta zona un territorio activo de gavilán, otro de busardo ratonero, otro de abejero europeo y dos de aguilucho pálido. En 2006 todos se perdieron irremediablemente.

Los gavilanes no suelen reutilizar las plataformas y construyen una nueva todos los años. Por lo tanto, cada año hay que buscar de nuevo todos los nidos. No obstante, suelen anidar muy cerca de los nidos anteriores. Así, en un territorio estable de gavilán podemos encontrar más de media docena de plataformas, cada cual más vieja. El número de plataformas, nos puede dar una idea del grado de ocupación.

Una vez localizadas las plataformas faltaba todo el trabajo de seguimiento. Así, primero había que saber si la plataforma estaba ocupada o no. En otras regiones los investigadores de esta especie se pueden permitir el lujo de subir a todas las plataformas para confirmar la reproducción, contar el número de huevos o pollos, anillar los pollos, etc. Pero para nuestra desgracia, los gavilanes de Bizkaia anidan en árboles muy altos y difíciles de trepar, por lo que no nos podíamos permitir el lujo de gastar energía y tiempo en subir para confirmar si un nido estaba o no ocupado. Además, salvo casos raros, trepar a un nido de gavilán nos podía llevar 15 minutos, por lo que decidimos hacerlo sólo cuando estuviésemos seguros de que hubiese pollos medianos-grandes, con capacidad de termorregular. Nunca con huevos. No queríamos molestar demasiado a las hembras mientras incubaban. ¿Cómo se sabe, entonces, que un nido está ocupado y en qué estadío se encuentra? Una vez se localiza una plataforma compacta, con apariencia de estar construida el año en curso, se mira con los prismáticos desde un puntos distante. A veces se suele ver la punta de la cola del adulto que incuba, pero no siempre es así, dado que las hembras se meten en el cuenco y no sobresale nada. La pista definitiva es el plumón blanco que se queda enganchado en el borde del nido. Una vez que la hembra comienza a incubar se da un proceso hormonal que activa el inicio de la muda, dándose la pérdida abundante de plumón, sobre todo del vientre (placa incubatriz). Este plumón se queda prendado en las ramas del nido y es el que nos va indicar que hay huevos y que la hembra está incubando. ¡Vale! una vez seguros, se revisa la parte inferior del nido, el suelo, en busca de excrementos. Los adultos no van a defecar desde el nido, por lo que no dejan rastros de su presencia. Sin embargo, los pollos no tienen más remedio que hacerlo. Además, los pollos proyectan las deyecciones fuera del cuenco para evitar el acumulo de suciedad. Si no hay restos blancos bajo el nido, entonces aún hay huevos o pollos pequeños. A medida que crecen aumenta la superficie blanqueada debajo del nido, y cuanto mayores son los pollos más lejos llegan con sus disparos. Esto permite hacernos una idea del grado de desarrollo.

Lander Astorkia subiendo un pino para anillas los pollos. La mayoría de los nidos de las rapaces forestales de Bizkaia son de este tipo: troncos sin ramas o con ramas podridas hasta 10-15 m de altura. Para subirlos hay que trepar agarrado al tronco con brazos y piernas y no se puede colocar ningún punto de seguridad hasta no alcanzar la primera rama decente. Por lo tanto, además de un gran esfuerzo, mucha técnica y un buen estado físico, se requiere de una gran dosis de riesgo.

Una vez que sabemos al edad aproximada de los pollos, trepamos al nido. Trepa uno de nosotros, mientras que el resto del equipo espera guiándole la cuerda que debe sujetarle o preparando el material. Al llegar al nido lo primero es asegurarse, después se sube con la ayuda de la cuerda una mochila acolchada. El que está en el nido coge los pollos y los coloca con cuidado en la mochila. Una vez cerrada la mochila se baja con su preciado contenido. Abajo se anillan los pollos, se toman las medidas biométricas y se chequean de acuerdo con los protocolos establecidos. El que está en el nido recoge todos los restos de plumas y egagrópilas para analizar la dieta y mide el nido. Con la ayuda de la cuerda medimos la altura del nido. Una vez terminado el proceso, se devuelven los pollos a la mochila y vuelven para arriba. Se depositan con cuidado en el nido y el que estaba arriba desciende rapelando.

Yo mientras descendía rapelando de un nido en un alerce. Este tipo de árboles resulta muy difícil de subir.

Ya tenemos los datos del hábitat de nidificación, las variables del nido, el número de pollos, su edad, las presas y los pollos ya están anillados. Ahora sólo falta capturar a los adultos para determinar su edad, su estado corporal y para saber si ha habido recambio o no.
En el año 2008 publicamos en Journal of Raptor Research el siguiente artículo que se puede descargar en RG, en donde valoramos la eficacia de las redes de niebla y las dho gaza para capturar rapaces.

Para el caso del gavilán utilizábamos una red de niebla especial para rapaces rápidas, de pequeño tamaño y de hábitos forestales Debíamos meter la red entre el bosque, por lo que necesitábamos redes pequeñas. Obviamente, todo esto se hacía con los permisos administrativos oportunos. Como atrayente utilizábamos un búho real irrecuperable del centro de recuperación de fauna silvestre de Bizkaia que se colocaba cerca del nido y con la red entre medio. Esto sólo lo hacíamos cuando los pollos termorregulaban, nunca antes. Los adultos, al detectar la búho, lo atacaban para echarlo del bosque y caían en la red. Inmediatamente lo sacábamos de la red, lo anillábamos, tomábamos las medidas y las variables necesarias y lo liberábamos en unos pocos minutos. Acto seguido recogíamos y nos íbamos. Nunca tuvimos problema alguno y todos los nidos en los que repetimos este procedimiento siguieron adelante sin mayor problema. El estrés al que sometíamos a los adultos se pasaba en un rato y volvían a sus quehaceres diarios sin problema.

Ainara Azkona anillando un pollo de gavilán y, debajo, Agurtzane Iraeta tomando los datos en el cuaderno de campo.



Existen otros procedimientos de captura de adultos como el que describe Newton que utilizaban en Escocia, de colocar un aro con lazos en el nido con huevos, atrapando a los adultos que van a incubar. Pero personalmente no me gustaba, aunque los investigadores escoceses aseguraban que no había incidencias. Por otro lado, hay quien pueda pensar que esta información no debería hacerse pública puesto que hay gente que podría utilizarla para capturar gavilanes y quedarse con ellos. Esto, desgraciadamente ocurre todos los años a un nivel que no nos imaginamos. La gente que quiere expoliar nidos tiene sus métodos y se expone a que le pillen en el proceso y a que le caiga una buena multa. Esto no debería detener el proceso del conocimiento.