domingo, 8 de septiembre de 2013

EL BUITRE LEONADO GYPS FULVUS. EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN


Grupo de buitres leonados una vez acabada una carroña, aguardando para echar a volar todos a la vez.

En el año 2000 comenzamos a anillar pollos de buitre leonado en nidos situados en unas pocas colonias de Bizkaia. Al comienzo sólo seguíamos esos nidos y monitorizábamos su éxito reproductor. No obstante, poco a poco y año a año fuimos ampliando nuestro interés por la especie y cubriendo el resto de las colonias de Bizkaia, hasta controlarlas todas todos los años.

En la foto están Agurtzane Iraeta (hoy Secretraria de la Oficina de Anillamiento de la S.C. Aranzadi) y Ainara Azkona (hoy investigadora del Urdaibai Bird Centre, S.C. Aranzadi). En aquel entonces eran dos biólogas recién licenciadas que empezaban su camino en el mundo de las rapaces. En este caso, tomando nota de las biometrías de un pollo de buitre en una colonia de nueva formación en Truzios (oeste de Bizkaia).

Foto simultánea a la anterior en la que Julen Zuberogoitia anillaba y tomaba datos biométricos de un pollo de buitre, el primero que nacía en aquella nueva colonia (Turzios). De hecho, este nido pertenecía al alimoche, que tuvo que desplazarse a otro hueco no muy lejano.

En la siguiente figura se muestra una cronología de aparición de colonias de buitre leonado en Bizkaia. Este mapa se generó en 2007.
En cambio, esta otra figura (abajo) ha sido generada en 2013, con los datos acumulados de todos los nidos de buitre leonado seguidos desde 2000 hasta 2013. En este nuevo mapa se observa que aún se han ido formando nuevas colonias en los últimos años, aunque de una forma más puntual. En el mapa se muestra, además, la áreas de la Red Natura 2000 (polígonos girs claros), observándose que la mayoría de las colonias de buitres entran dentro de espacios protegidos (Parque Natural de Urkiola, ZEPA y ZEC Sierra Salvada, Paruqe Natural de Ranero-Armañón).



En la siguiente figura se muestra como ha sido la evolución de los nidos y colonias de buitre leonado en Bizkaia, desde que comenzaron a criar (tras haberse extinguido) a finales de los setenta en el Mugarra (Parque Natural de Urkiola), hasta hoy, 2013. A partir del año 2008 es cuando comenzamos el seguimineto intensivo de todos los nidos de Bizkaia, hasta entonces los censos estuvieron separados en el tiempo. Para más detalles se puede consultar:
 Zuberogoitia, I., Álvarez, K., Olano, M., Rodríguez, A.F. & Arambarri, R. 2009. Avian Stavanger populations in the Basqeu Country: status, distribution and breeding parameters. In Donázar, J.A., Margalida, A. & Campion, D. (Eds.). Vultures, feeding stations and sanitary legislation: a conflict and its consequences from the perspectiva of conservation biology. Monograph Munibe, nº 29: 34-65. 
En la figura se observa que en las décadas de los ochenta y noventa, así como en los primeros años de los 2000, se dió un incremento exponencial de la población. De hecho, los buitres reocupaban antiguos nichos de una forma asombrosamente rápida y exitosa. El crecimiento de la población ibérica en las últimas décadas, fruto del esfuerzo de conservación, tuvo como consecuencia la presencia de una población flotante que se expandía hacia las áreas vecinas, reocupando feudos históricos.
No obstante, a mediados de los años 2000 surgió la crisis de las vacas locas (la encefalopatia espongiforme bovina) con la retirada de cadáveres del campo, la fiebre de los "ataques" de los buitres al ganado y un cambio en el comportamiento de los buitres (lo trataré ne la próxima entrada) y lo que fue más importante, un cambio en la percepción del mundo rural sobre el papel de los buitres, pasando de ser los basureros que limpian el campo de cadáveres, a ser "super-depredadores". Obviamente, este cambio no fue fruto de una evolución natural de la especie, sino fruto de una alarma social generada por una situación de hambruna y una oportunidad de algunos para lucrarse a costa del crédito de los buitres.
Como consecuencia de todo aquel revuelo se incrementó notablemenete la persecución sobre los buitres, dándose numerosos casos de muerte por disparo y algunos casos de envenenamiento por fitosanitarios y rodenticidas. No se sabe si como consecuencia de esto, o por alcanzar el límite de carga del medio para acoger lugares aptos de nidificación de la especie, la evolución de la población se frenó, alcanzando una meseta en torno a las 100-105 parejas reproductoras. En la figura, además, se observa un desplome en 2013 de la población reproductora, de un 20% con respecto a los años anteriores. Este desplome puede ser un efecto de las condiciones meteorológicas, más que una tendencia.


En la siguiente figura se muestran los valores medios de precipitación de enero (azul) y febrero (naranja) obtenidos en nueve estaciones meteorológicas repartidas por las proximidades de las colonias de los buitres en Bizkaia (www.euskalmet.net), salvo en el caso del año 2013, que sólo se consideraron los datos de Urkiola (puntos de arriba) y de Deusto (puntos de abajo), por no estar disponible aún la información en la página web. En cualquier caso, la figura habla por si sola. Las lluvias en enero y febrero duplicaron o triplicaron los valores máximos registrados en los últimos 12 años. Los buitres están en pleno proceso de cópulas, arreglo de nidos, puesta e incubación durante enero y febrero (algunos se pueden adelantar a diciembre). Las lluvias intensas y continuas reducen las posibilidades de campear en busca de alimento, incrementan la pérdida de energía para mantener la temperatura basal e incrementan la humedad en el nido. Con todo, las hembras se debilitan y muchas de ellas no llegan a poner el huevo, o de las que lo pusieron algunas, situadas en nidos expuestos, perdieron la puesta en pocos días. Con todo, para cuando comenzamos a controlar los nidos (febrero, como todos los años) ya podrían haberse perdido algunos. Por lo tanto, la tendencia real de la población la podremos valorar en los sucesivos años.

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