sábado, 29 de octubre de 2016

Gavilán común: segundo año

Tras superar su primer año de vida y las pruebas que impone el invierno, los gavilanes llegan a la primavera con el plumaje desgastado, marronáceo. Con un año de edad, en su segundo año de calendario, ya son capaces de reproducirse, aunque no todos consiguen un territorio para hacerlo.

Los gavilanes que he podido manejar eran individuos reproductores que fueron capturados en los territorios de cría, con pollos en el nido cuando ya tenían la capacidad de termorregular. Por lo tanto, las fases de muda se refieren a individuos reproductores, con un territorio que les permitía sacar adelante a la pollada y que, por tanto, debían mantener unos valores mínimos de calidad que les permitiese derivar energía en desarrollar una muda adecuada, a pesar de las restricciones que, sin duda, les causaba la crianza de los pollos. Hubiera sido muy interesante tener marcados unos cuantos individuos y ver si los ejemplares no territoriales, no reproductores (flotantes), siguen las mismas pautas.

Como ya indiqué cuando describí el patrón de muda de la especie, el gavilán comienza a mudar las plumas de vuelo con la primaria más interna, la P1. En la siguiente imagen muestro un macho capturado el 10 de julio de 2004 con tres pollos ya volantones. Las flechas negras señalan plumas de adulto y las verdes las correspondientes al plumaje juvenil. Así, siguiendo el patrón de muda, este ejemplar comenzó con la P1 y siguió hasta la P5, que asoma tímidamente a medio crecer. Si os fijáis, las CCPP correspondientes también habían sido cambiadas. Todavía no había empezado con las SS, pero si con las CCMM, saltando la CM1 y la CM6. Se observan perfectamente los ribetes beig en las cobertoras corporales, aunque en muchas de ellas la abrasión había causado el desgaste del borde de la pluma, perdiéndose dicho ribete. El iris, aunque no se aprecia bien en esta foto, era ya anaranjado.



Si avanzamos un poco más nos encontramos con una muda como la de la siguiente hembra, capturada el 23 de julio de 2006, tras anillar a sus tres pollos de 22 días en una encina. Tenía además dos huevos sin eclosionar. Aquí vemos que la muda va muy avanzada. Ya había alcanzado la P7, que estaba creciendo a 3/4, y sus respectivas CCPP. Las CCMM ya habían sido mudadas por completo, independientemente de las SS. Por su parte, ya había mudado las SS1, 2, 5, 12 y 13 y la S6 estaba creciendo. Entre el plumaje ribeteado de beig del manto ya se observan plumas grises, sin ribete, adultas.


Si vemos el ala por la zona ventral observamos los mismos matices pero con el detalle de las barras. En este caso se aprecia perfectamente la diferencia de grosor de las barras apicales de las SS. Así, las SS juveniles presentan una barra apical más estrecha, mientras que la última barra de las plumas adultas es mucho más ancha, diferenciándose a la perfección. Además, las SS adultas son más anchas que las juveniles.


Esta hembra llevaba una muda tan avanzada que ya había cambiado ocho de las rectrices. En este caso también se aprecia la diferencia de grosor de la barra apical.


En cuanto al iris, aún presentaba un tono amarillo limón.


Sin duda alguna, a esta hembra le iban bien las cosas. No sólo estaba sacando adelante a sus tres pollos en su segundo año de calendario, sino que llevaba una muda muy adelantada, lo que indicaba que, efectivamente, gozaba de una buena reserva energética. Buen territorio, buen macho, buena cazadora, condiciones ambientales favorables, la combinación de varios de los factores, etc.

Durante el resto del verano la muda sigue su curso y, dependiendo de los factores que afectan al balance energético del ave, acabará antes, en septiembre, o después, en octubre, completando toda la muda o dejando alguna pluma retenida. Así, el siguiente gavilán es un macho ingresado en el CRES de Bizkaia en el mes de octubre. Se aprecia que ya había completado la muda de PP y casi había completado la muda de las SS, aunque aún estaba creciendo la S4 y tenía retenida la S8 de pollo. Se aprecian perfectamente algunas cobertoras retenidas con su característico ribete beig (flechas verdes). Estas plumas retenidas son las que nos darán la pista para poder datar con precisión las aves de tercer año de calendario (siguiente entrada).






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