sábado, 20 de febrero de 2016

Gavilán Común

Dieta

Durante los años que estuvimos siguiendo a los gavilanes, pudimos recoger los restos de presas de los nidos, cuando subíamos a anillar los pollos, y de los desplumaderos próximos al nido. Fueron pocos datos, por lo que no pudimos realizar ninguna publicación al respecto. No obstante, los incluyo en este blog para poder hacernos una idea de la alimentación de los gavilanes vizcaínos durante la reproducción.

En total identificamos 143 presas de 37 especies (ver tabla). Las especies más frecuentes fueron las más abundantes en entornos forestales y campiñas asociadas: mirlo común, zorzal común, curruca capirotada, petirrojo, carbonero común, pinzón vulgar, jilguero y gorrión común. Por lo que podemos decir que los gavilanes son depredadores oportunistas que se alimentan en función de la disponibilidad de presas. 

Tabla. Dieta del gavilán en Bizkaia en el periodo reproductor de 2000-2006. Se muestra la especie, el peso medio, el número mínimo de ejemplares encontrados y correctamente identificados y su porcentaje con respecto al total de presas.
Especie
Peso medio (g)
Número
Porcentaje (%)
Paloma torcaz, Columba palumbus
450
2
1,4
Periquito, Melopsittacus undulatus
30
1
0,7
Cuco, Cuculus canorus
115
1
0,7
Chotacabras gris, Caprimulgus europaeus
75
1
0,7
Vencejo común, Apus apus
40
1
0,7
Abubilla, Upupa epops
67
1
0,7
Torcecuello, Jynx torquilla
37
5
3,5
Pito real, Picus viridis
180
1
0,7
Pico picapinos, Dendrocopos major
85
2
1,4
Golondrina común, Hirundo rustica
19
2
1,4
Bisbita arboreo, Anthus trivialis
24
3
2,1
Lavandea blanca, Motacilla alba
19
3
2,1
Petirrojo, Erithacus rubecula
18
9
6,3
Colirrojo tizón, Phoenicurus ochruros
16
1
0,7
Tarabilla común, Saxicola torquatus
15
2
1,4
Mirlo común, Turdus merula
100
11
7,7
Zorzal común, Turdus philomelos
70
10
7,0
Zorzal charlo, Turdus viscivorus
120
2
1,4
Zarcero común, Hippolais polyglotta
11
1
0,7
Curruca capirotada, Sylvia atricapilla
20
10
7,0
Carricero común, Acrocephalus scirpaceus
12
1
0,7
Mosquitero común, Phylloscopus collybita
7
3
2,1
Herrerillo común, Cyanistes caeruleus
11
1
0,7
Carbonero común, Parus major
18
10
7,0
Carbonero garrapinos, Periparus ater
9,5
1
0,7
Alcaudón dorsirrojo, Lanius collurio
29
2
1,4
Arrendajo, Garrulus glandarius
170
5
3,5
Gorrión común, Passer domesticus
28
9
6,3
Gorrión molinero, Passer montanus
21
2
1,4
Pinzón vulgar, Fringilla coelebs
22
11
7,7
Verdecillo, Serinus serinus
12
3
2,1
Verderón común, Carduelis chloris
26
3
2,1
Jilguero, Carduelis carduelis
15
14
9,8
Jilguero lúgano, Carduelis spinus
14
3
2,1
Camachuelo común, Pyrrhula pyrrhula
22
4
2,8
Escribano soteño, Emberiza cirlus
25
1
0,7
Escribano cerillo, Emberiza citrinela
25
1
0,7
Total

143
100

Pinzón vulgar. Una de las aves forestales más comunes de Bizkaia y frecuente en la dieta del gavilán.

En la tabla se observa, además, que la mayoría de presas son pequeños paseriformes de entre 10 y 25 gramos, ideales para los machos de gavilán que son los que llevan la parte activa de la caza mientras la hembra cuida de los pollos. Sin embargo, un 22,4% de las presas eran aves con un peso en torno a los 100 gramos. Estas aves son presas óptimas para los gavilanes, pues superan los requerimientos energéticos diarios de un ejemplar y proporcionan alimento abundante para los pollos. El único problema es que los machos, de un peso ligeramente superior, tienen dificultades para mover presas de estas características en distancias largas. Así, no es raro que presas como el arrendajo o el pito real sean preferentemente capturadas por las hembras, mientras que los machos se concentran más en pequeños pájaros.

El arrendajo es una presa de alto rendimiento energético para los gavilanes. Es frecuente en los bosques vizcaínos, pero no resulta una presa fácil. Además, como todo córvido, suele utilizar el mobbing cuando detectan un gavilán, más aún si este ha capturado a un congénere,

La presa más grande que detectamos fue la paloma torcaz, que apareció en dos nidos. Las plumas eran de pollo volantón, pero aún así se trata de una presa mucho más pesada que las hembras de gavilán.

Técnicas de caza

Afortunadamente, a lo largo de mis años de trabajo con las aves rapaces he visto cazar muchas veces a los gavilanes. Se trata de una auténtica máquina de cazar pequeños pájaros. Ahora bien, como todo depredador suele fracasar en un porcentaje alto de ocasiones.

El caso más curioso que he visto fue el que tuvo lugar cuando se estableció en Barazar un dormidero de aproximadamente 1,5 millones de pinzones reales. Esto fue motivo suficiente como para realizar una publicación: 

Miles de pinzones reales cubren el cielo al salir del dormidero de Barazar. Al fondo, el Parque Natural del Gorbeia.

Todas las tardes, antes de comenzar a llegar los pinzones al dormidero, se comenzaba a gestar una escena única. Hasta siete gavilanes diferentes, cuatro azores, tres halcones, un esmerejón y dos ratoneros se disponían en la copa de los cipreses que bordeaban el valle de entrada de los bandos de pinzones. Lo curioso es que no se atacaban entre ellos. Sabían que la comida estaba asegurada. Cuando comenzaban a llegar los bandos de pinzones se desplegaba un ritual de ataques en el cual los halcones se lanzaban en picado desde arriba y los gavilanes y azores realizaban cortos ataques desde sus atalayas. El caos reinaba y no cesaban los ataques. Los gavilanes apenas volaban 100 m desde sus atalayas. Estos se lanzaban en vuelos rápidos, en picado oblicuo para ganar velocidad y se metían entre los árboles para perseguir a la presa elegida. Los fracasos eran muchos, pero las oportunidades se sucedían y cada depredador iba viendo recompensado su esfuerzo una y otra vez. De esta forma, todos ellos se retiraban con el buche lleno cada noche. Aquel drama fue sencillamente increíble.

Fuera aparte de episodios como el de Barazar, ver cazar un gavilán es algo que ocurre de forma aislada, esporádica, y para ello hay que prestar mucha atención a los mensajes. Cada vez que vuela un gavilán se escucha la alarma lastimera del petirrojo y del herrerillo, el chillido del mirlo, el canto agitado de las lavanderas o el agrupamiento de los aviones y golondrinas que persiguen al depredador chillándole sin cesar. Cualquier señal de esas debe ponernos sobre aviso y buscar al pequeño depredador. Así he conseguido verlo muchas veces.

Uno de los ataques más sorprendentes fue cuando estaba en la huerta de mi casa y escuche a los aviones agrupados e histéricos. Busque y vi una hembra adulta que entró en una higuera. Los aviones se arremolinaron en torno a la higuera cuando, de pronto, la gavilana salió como un misil a por uno de ellos. El avión no conseguía quitársela de encima, por mucho que quebrase, así que se tiró en picado desde arriba por uno de mis nogales. El pájaro entró por la copa y en vuelo vertical bajó pegado al tronco, esquivando ramas, con la gavilana siguiéndole en un vuelo suicida. A un metro del suelo vi como la gavilana estiró las patas y lo capturó, frenando al instante y posándose en la rama más baja. Allí se quedó unos segundos y se fue volando entre los árboles de la ribera, con el cortejo de aviones siguiéndola desde arriba.

Avión común juvenil, una presa muy apetecible para el gavilán.

Otras veces he visto como un macho de gavilán entraba en una nave ganadera y sorprendía posados a los pollos volantones de golondrinas. De hecho, un ejemplar cogió la costumbre de hacerlo todas las tardes de un verano. Unas veces salía con las garras vacías, otras con un gorrión, otras con una golondrina.

En otra ocasión yo salía de casa en el coche y al desplazarme asusté a una lavandera blanca que estaba en la carretera. Un gavilán justo se estrelló contra el suelo al fallar a esa lavandera que salvó la vida al asustarse por mi.

Una gran parte de las presas de los gavilanes ne verano son los pollos y jóvenes, como esta lavandera blanca.

Otra vez estaba andando en una vereda de olmos, viendo los pájaros, cuando un gavilán pasó rozando mi cabeza y a dos metros mio capturó a un gorriato que estaba posado en una rama baja de uno de los olmos. El gavilán ni se paró, asió al gorrión y se lo llevó con la sorpresa del resto de familiares que no se había percatado del ataque.

Otro ataque que llamó mi atención fue el de un macho que salió de la nada y se tiró de abajo a arriba en un vuelo vertical, pegado a la pared de un caserío, para atrapar a un avión común cuando iba a entrar al nido en el alero. Obviamente el gavilán tuvo que sopesar el ataque y prepararlo con premeditación, haciendo que su salida fugaz se sincronizase con la llegada del avión al nido, justo en el momento de frenar antes de entrar. ¡Impresionante!

Así, varias docenas de observaciones, la mayoría en vuelos cortos desde la espesura del bosque, en ataques sorpresa. Es raro ver a los gavilanes atacar descaradamente a una presa desde un posadero o en vuelo de persecución, como lo ocurrido con los pinzones reales.

Casi todas las observaciones las he hecho en zonas despejadas, en campos o parques próximos a arboledas y bosques. Lo mismo le ocurrirá a mucha gente, por lo que no es raro que la gente piense que los gavilanes cazan fuera del bosque, en las zonas abiertas circundantes. Sin embargo, esto es un error que se repite a menudo. Se debe a que las oportunidades de ver cazar al gavilán dentro de la foresta son escasas, básicamente porque no tenemos campo visual suficiente. Así, tendemos a sesgar los resultados hacia lo más evidente. Lástima que no haya podido nunca desarrollar un trabajo de radio-seguimiento de gavilanes, pues se aprendería mucho. Sin embargo, me ha tocado meter muchas horas escondido en los bosques a la espera de una u otra cosa y he podido observar a estos piratas de la espesura atacando entre el follaje. Claro que lo único que he visto son lapsos de ataques, una sombra que pasa fugaz y los chillidos de sus presas que se esconden llenos de pánico.


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