sábado, 13 de febrero de 2016

El gavilán común

Biología de la reproducción

Selección de hábitat de nidificación

En anteriores entradas ya he mencionado que para estudiar la selección del hábitat de nidificación de la especie no dábamos nada por sentado y exploramos todos los recursos disponibles. Para los que conozcáis Bizkaia no os descubro nada nuevo diciendo que el Territorio está dominado por arbolado, pero la pregunta es ¿los bosques que cubren Bizkaia son buenos para una rapaz forestal como el gavilán? Por ejemplo, en la foto que viene a continuación se observa una masa forestal continua. En realidad es una cubierta de plantaciones de pinos insignes y laricios en las laderas del monte Upo, encima de Zeberio. La cobertura forestal es del 100% y sin embargo, aquí no hay nidos de gavilán.
¿Por qué razón? Algunos podrían pensar que se debe a que es un hábitat novel, formado por plantaciones forestales exóticas. ¡Primer error! Otros podrían pensar que es porque no hay zonas abiertas entre medio, etc. 
En los siguientes párrafos iré descubriendo la razón de porque esta superficie forestal es de mala calidad para una especie eminentemente forestal.


¿Qué tipo de bosques seleccionan los gavilanes vizcaínos para anidar?
En la siguiente gráfica he cogido 44 nidos ocupados de gavilán que pudimos procesar (recoger datos). Se observa que el 88,6% de los nidos estaban en Pinus radiata, mientras que los nidos en otros tipos de árboles representaban fracciones mínimas. He incluido algunos tipos de árboles en los que no detectamos ningún nido, como por ejemplo eucaliptos o Pinus nigra.



No he realizado un análisis de preferencias comparando los tipos disponibles con los realmente utilizados, que es lo que se debería hacer. No obstante, eso lo dejo para la literatura científica que suelo anexar en forma de link, y en el blog prefiero no hablar de estadística. Para dejarlo más claro, resulta evidente que haya pocos nidos en el Larix kaempferi o alerce japones, dado que tampoco hay mucha superficie de este tipo de plantación en Bizkaia. Sin embargo, una gran superficie del litoral está cubierto por eucaliptales, dominando el paisaje, y nunca hemos localizado un nido de gavilán en ellos a pesar de buscarlos activamente. Ni que decir tiene que los robledales ocupan un notable porcentaje de las masas forestales vizcaínas y los hayedos surcan muchos de los montes altos. Año tras año nos obcecamos en buscar los nidos también en estas masas, dado que eran las que siempre se habían considerado los bosques originales y por los que se debía luchar para conservar. Pero por más que buscábamos, y sigo haciéndolo, sólo encontramos un nido ocupado en un robeldal y otro en un hayedo. Lo curioso de este último caso es que el nido del hayedo estaba en un Pinus radiata viejo que superaba las copas de las hayas.

Al final del párrafo anterior he dado una de las claves de la selección del hábitat de nidificación del gavilán -viejo-. Durante el estudio medimos el dbh (diámetro a la altura del pecho) de todos los árboles con nido activo de gavilán, Los árboles escogidos tenían 37,7 cm de media de dbh (desv. est. = 9,3 cm). Para hacernos una idea, si hablamos de pinos, se trata de árboles grandes, maduros, de una media de edad de 35 años en adelante. Pero además, la distancia media entre los árboles en la zona del nido era de 4,6 m (desv. est. =1,2 m). Esto quiere decir que había un espacio medio de unos 5 m entre árboles. Además, los nidos estaban situados a una altura media de 17,5 m (desv. est. = 5,6 m), Hay que tener en cuenta que los nidos de gavilán no se sitúan en la copa, sino a los 2/3 de altura aproximadamente, por lo que hablamos de árboles de cerca de 35 m de altura media. Si combinamos las tres medidas nos encontramos bosques/plantaciones maduros

Viejo y maduro. Estos dos adjetivos van de la mano y son los precursores básicos que permiten la nidificación de una rapaz forestal pequeña, como es el gavilán. No es de extrañar, por tanto, que en la primera foto no hubiese ningún territorio de nidificación: son plantaciones aún jóvenes, con ejemplares delgados, todavía no desarrollados y sin entresacar, por lo que el bosque es demasiado denso.

En la siguiente foto muestro un pinar joven. En este tipo de formaciones nunca hemos encontrado un nido de gavilán.


Este otro pinar de Pinus nigra podría empezar a ser adecuado para los gavilanes. Pero, por alguna razón, los gavilanes no gustan de esta especie en las condiciones en las que se cultivan en Bizkaia. Lo mismo ocurre con el Pinus pinaster.  Sospecho que se debe a que estos dos tipos de pinar tardan más en madurar que el Pinus radiata y que para cuando pueden ser apetecibles para el gavilán son ya talados.


Tampoco es de extrañar que los gavilanes no ocupen eucaliptales, puesto que estas plantaciones tienen un turno de corta de 15 años en Bizkaia, no dejando que se desarrollen y alcancen la madurez. En Pontevedra hay un equipo de investigadores encabezado por el Dr Salvador Rebollo que estudian las rapaces forestales en eucaliptales. En este caso, los gavilanes anidan en eucaliptos maduros, muy grandes. Esto se debe a que en la zona de estudio hay parcelas abandonadas y otras que se utilizan para obtener grandes troncos que sirvan de pie para las bateas de mejillones. Por lo tanto, estamos hablando de turnos de corta mucho mayores que los vizcaínos.

Así, podemos decir que los gavilanes no seleccionan un bosque porque sea autóctono y de bellotas, sino que buscan una formación forestal madura, donde encuentran grandes árboles para anidar y facilidad de vuelo por debajo del dosel arbóreo.

Este pinar comienza a reunir las condiciones. Aún es joven, pero si no hay más recursos alrededor puede ser utilizado.


























Claro que, si combinamos bosque maduro con diversidad vegetal, las probabilidades de ocupación se incrementan notablemente. Es el caso de la siguiente foto, donde se da una regeneración natural de hayas, abedules, robles y alisos en un viejo pinar. Los pinos, de más de 50 años, sobresalen de las copas del bosque caducifólio como verdaderas columnas, atrayendo a nuestra pequeña rapaz forestal. De hecho, uno de esos pinos tuvo un nido de gavilán. Además, el sotobosque es denso y está lleno de arbustos frutescentes y lianas que incrementan la diversidad de presas potenciales.


Pero, ¿qué ocurre cuando una plantación comienza a ser apetecible para el gavilán? que también lo es para los humanos que las gestionan y se procede a su tala en matarrasa. En muchas ocasiones no nos queda otro remedio más que ver como desaparecen los hábitats de nidificación de los territorios controlados. Pero en otros casos se puede luchar por defenderlos, no sólo para los gavilanes, sino para otras forestales que siguen el mismo patrón.
Por ejemplo, este pinar que se está talando en la foto de abajo es del Lic de Ordunte, en donde se está desarrollando un proyecto Life para reforestar la Sierra de Ordunte con bosque caducifólio. En un primer momento se iban a talar absolutamente todos los pinares. Sin embargo, tras mantener conversaciones y reuniones con los gestores de al DFB, se llegó al consenso de dejar manchas de pinos maduros que sirvan de hábitats de nidificación para muchas especies forestales. De lo contrario, se habría eliminado todas las posibilidades de nidificación hasta que los nuevos bosques fuesen maduros. Pero ¿cuánto es eso?


Como ya he dicho, apenas hay nidos de gavilán en robles o hayas. Las razones son varias: 1) la mayoría de las manchas de robledal maduro de Bizkaia apenas ocupan pequeños rodales, lo que los convierte en bosques de escasa entidad; 2) los robledales y hayedos más extensos de Bizkaia suelen encontrarse en zonas altas, donde las condiciones climáticas son severas y no pueden esperarse altas densidades de gavilanes; 3) además, muchos de los mayores bosques han sido plantados en tiempos relativamente recientes, por lo que aún se trata de bosques densos y con pies jóvenes poco atractivos para el gavilán. 4) en los procesos de gestión forestal se priman las especies reinas (roble y haya), olvidándose de enriquecer el entorno con el elenco de acompañantes (Sorbus, Arce, Frangula, Cornus, Ilex, Fraxinus, etc.) que son los que potencian la diversidad y por lo tanto, favorecen la disponibilidad de presas. Así, en el caso del Life de Ordunte, de haber quitado todos los pinos, para que las laderas gestionadas pudieran volver a ser apetecibles para los gavilanes deberían pasar un mínimo aproximado de 50 años. Pero no nos engañemos, que el gavilán es un depredador aviar y sus densidades reflejan el estado de las poblaciones de las aves de las que se alimentan. Así, un cambio de cara para eliminar una plantación forestal madura por un bosque autóctono supondría una enorme pérdida de biodiversidad que tardaría varias décadas en irse recuperando, alcanzando su cenit cuando las especies más exigentes, que no es el caso del gavilán, puedan criar con éxito.

En resumen, y volviendo al comienzo, Bizkaia es un Territorio forestal pero su potencialidad es escasa. El gavilán puede servir de indicador de calidad, utilizando además otras especies con requerimientos más restrictivos. Para que esa gran mancha forestal no sea un grupo de árboles silenciosos es preciso gestionar los recursos para que existan manchas maduras, si son autóctonas bien, pero mientras tanto podemos servirnos de las plantaciones, ya que en muchas zonas de Bizkaia no queda otra opción.






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