sábado, 24 de octubre de 2015

El Gato Montés

El Gato Montés. ¡Dando pasos!

Cuando acabé la carrera en 1992 ya estaba fuertemente interesado en esta especie. Intenté conseguir una beca para desarrollar la tesis doctoral, pero no pudo ser y los acontecimientos me llevaron por otros caminos. No obstante, sigue siendo uno de mis carnívoros predilectos, lleno de misterio y todavía un gran desconocido de nuestra fauna.
Durante los últimos 23 años lo he seguido,principalmente en el sector occidental de Bizkaia, Encartaciones. En esta región, el biólogo Pedro Abad (Parque Ecológico Karpin) y yo hemos pasado varios años colocando cámaras de foto-trampeo buscando al esquivo felino y tratando de echar un poco de luz a sus sombras. Además, el trabajo de campo desarrollado para varios proyectos de visones, nutrias y martas, entre otros, me llevaron a rastrear y colocar cámaras en todo el Territorio Histórico de Bizkaia. En algunos momentos he llegado a utilizar 25 cámaras a la vez de cinco modelos diferentes. Aprendí que las cámaras de foto trampeo no eran lo maravillosas que uno creía y me frustre con grandes dosis de fallos. Así, los rastros en la arena o barro evidenciaban la presencia del gato en la posición adecuada pero la cámara no había registrado ninguna imagen. Esto ocurre porque 1) el animal pasa rápido y el sensor de detección de movimiento va con cierta demora, obteniendo una imagen vacía; 2) el frío ralentiza el funcionamiento de las pilas y del sensor, llegando a no dispararse; 3) el agua y la humedad siempre presente en nuestros montes empaña la lente y el sensor y humedece las baterías, causando el mal funcionamiento; 4) el flash de infrarrojos es demasiado potente y quema toda la imagen o demasiado flojo y no se percibe nada. En fin, que las cámaras son muy útiles para sacar imágenes de este u otro carnívoro, pero dejan mucho que desear para desarrollar metodologías de presencia/ausencia. Los datos de presencia se utilizan con el software Presence para estimar ocupación y ocurrencia, dos estadísticos muy útiles para estos trabajos. Sin embargo son pocos los datos positivos y habrá que afinar un poco más para conseguir resultados mejores.

Pero, ¿cómo estudiar a este esquivo felino? En algunas zonas de los Picos de Europa resulta bastante fácil observar a los gatos monteses cazando topillos en los prados a plena luz del día. Esto no suele ocurrir en Bizkaia. Aquí los gatos se convierten en moradores de la noche y de cuando en cuando se puede ver alguno de día, pero no resulta nada fácil. Por lo tanto, para su detección hay que utilizar las búsqueda de rastros. No obstante, las huellas de los gatos monteses son idénticas que los de los gatos domésticos. En la siguiente foto muestro la mano sobre el pie de un gato. Los gatos marcan cuatro dedos (almohadillas) redondeados ocupando un semicírculo que bordea a una gran almohadilla palmar que rellena todo el hueco de la huella. No suelen marcar las uñas, aunque a veces se puede ver que el animal las ha sacado para evitar resbalarse en el barro.

Huellas de gato


La única confusión posible es con las huellas de la gineta (foto inferior). La gineta suele marcar cuatro dedos, pero si el terreno es adecuado, como el de la foto, se imprime un quinto dedo muy desplazado del resto hacia abajo. Sin embargo, la almohadilla palmar de la gineta es lobulada, como un croissant y debajo suele aparecer otro pequeño lóbulo separado. Las uñas, como las del gato, son retráctiles. En el caso de la fotografía se ve que las ha sacado en la huella de la derecha.

Huellas de gineta



Ahora bien, detectar la huella de un gato es un paso, pero lamentablemente nuestros campos y montes están llenos de gatos domésticos y cimarrones (domésticos asilvestrados), por lo que no es suficiente como para confirmar la presencia del montés. Ni siquiera las cumbres más altas están libres de los domésticos. Así que es preciso emplear cámaras de foto-trampeo para confirmar que tras esas huellas hay un gato montés. Esto lo convierte en un trabajo muy tedioso y con pocos éxitos.

Gato doméstico cazando un conejo al anochecer



Otra fuente de información suele venir de los atropellos en las carreteras, que se cobran cientos de vidas de carnívoros todos los años, incluyendo algunos gatos monteses. Sin embargo, lo habitual es que se trate de gatos domésticos.

¿Cómo diferenciar al gato montés de los gatos domésticos? Yo no voy a extenderme mucho en las diferencias entre uno y otro. Simplemente incluyo este link (http://gatomontescantabrico.blogspot.com.es/2014/03/identificacion-de-gato-montes-felis.html) de un blog en el que se muestran los detalles para la correcta identificación. ¡Merece la pena!
Si que quiero apuntar que las confusiones son muy frecuentes y se suele clasificar a menudo a los domésticos como monteses.
Por ejemplo, en la foto de abajo se observa a un gato doméstico atropellado en una carretera secundaria en la Sierra de Ordunte y que podría dar el pego. No obstante, como detalle principal, la cola no presenta el patrón de rayas adecuado, ni es del grosor y de la largura de un montés. Precisamente, en este mismo punto he visto varias veces a un gato montés macho y muchas otras a gatos cimarrones.

Gato doméstico atropellado



En esta otra foto muestro la foto de un gato montés atropellado en la carretera de Otxandio-Barazar y que encontró Gorka Burgos en agosto de 2014. Las almohadillas negras, las rayas en los antebrazos, muslos y cara, la raya longitudinal que recorre su dorso desde la nuca hasta la cola, la cola gorda acabada en una gran mancha negra y con tres rayas subterminales definidas, así como su longitud, son caracteres típicos de  gato montés.

Gato montés atropellado en Otxandio



De la misma forma, en la siguiente foto muestro otro ejemplar atropellado en una carretera vecinal de la Cuadra (Ganekogorta) en noviembre de 2011. Resulta muy llamativa la gran longitud de la cola, así como su grosor.

Gato montés atropellado en La Cuadra


Por otra parte, no faltan datos de gatos abatidos por cazadores o muertos en cepos. Por ejemplo, en el P.N. de Urkiola en 1997 nos encontramos los restos de un montés con tres agujeros de perdigones en la cabeza. El cráneo de este animal fue donado al parque ecológico el Karpin, Karrantza, donde forma parte de sus exposiciones. En las fotos siguientes se puede observar a un gran macho viejo que fue atrapado en un cepo de furtivos en Artzentales. Afortunadamente para el animal fue llevado al centro de recuperación de fauna silvestre, donde fue operado de una seria fractura de la pata derecha y tras semanas de curas y rehabilitación fue recuperado y liberado.

Gato montés anestesiado y listo para ser operado



El desgaste de los colmillos y las cúspides de los premolares y molares nos dice que se trata de un animal viejo. El color pálido de las encías nos indica que se encuentra en un mal estado.



Tras la operación el gato es llevado a la "UCI"




La distribución del gato montés en Bizkaia

Utilizando la información contrastada de fotos, videos, atropellos y capturas de ejemplares he generado un mapa de distribución de los últimos 10 años (2005-2015).

Distribución de las citas de gato montés en Bizkaia

En este mapa se observa que el gato montés se distribuye preferentemente por el tercio occidental de Bizkaia, entre Balmaseda, Artzentales, Turtzios y Karrantza. Me consta que se han encontrado ejemplares en el P.N. de Gorbeia (sur de Bizkaia), pero yo no he conseguido identificaciones positivas en este parque. No obstante, las dos citas de atropellos entre el P.N. de Urkiola y el del Gorbeia es un indicador de la presencia de la especie en la Divisoria de Aguas, Montes Vascos, entre Bizkaia y Alava.
Hay que decir que fuera de estos enclaves y a pesar de haber empleado un gran esfuerzo con cámaras de foto-trampeo, no he detectado ningún ejemplar de gato montés y si muchos gatos domésticos. No puedo afirmar rotundamente que no haya gatos monteses en la mitad norte de Bizkaia, pero las probabilidades son remotas. Hay que tener en cuenta que entre el Gran Bilbao y la muga con Gipuzkoa el paisaje está dominado por plantaciones de pinos y eucaliptos con campiña atlántica y alta presencia de caseríos y núcleos rurales y urbanos donde abundan los gatos domésticos y cimarrones. Parece probable que la pérdida de los bosques naturales y la inmensa competencia con el gato doméstico fuesen la causa de la desaparición del montés de este sector de Bizkaia varias décadas atrás.
Además, el gato montés se hibrida con el doméstico, por lo que en una situación de escasez de gatos monteses y abundancia de gatos domésticos, los cruzamientos continuos habrían derivado hacia el dominio de los genes del segundo, causando la desaparición del primero.
De hecho en noviembre de 1997 colocamos un transmisor a un macho de montés en el P.N. de Urkiola (Zuberogoitia, I., Campos, M.A., Torres, J.J., Onrubia, A., Campos, L.F. & Sáenz de Buruaga, M. 2001. El gato montés en el Parque Natural de Urkiola ¿podemos considerar extinguida la especie?. Est. Mus. Ciencias Nat. Álava (16):205-210.). Durante su seguimiento hasta junio de 1998 pudimos aprender sobre su ecología y comportamiento, pero lo que nos impacto más fue el carácter fuertemente reservado del animal que se convirtió en atrevimiento extremo cuando las gatas domésticas entraron en celo entre febrero y marzo. Hasta entonces este animal era muy esquivo y siempre estaba en los bosques más frondosos de hayas y robles, hasta que una noche lo encontramos rondando un caserío. De día se había encamado en la cuadra del caserío y la dueña del mismo nos dijo que un gran gato estaba pegando a los suyos y copulando con una hembra que había entrado en celo. Esto lo repitió en varias ocasiones, echando a los machos de doméstico y copulando con las hembras en los alrededores de los caseríos. Cuando paso el celo regresó a los bosques y a su comportamiento huraño.

Muestras de algunos gatos

En las siguientes imágenes muestro algunos de los gatos fotografiados por diferentes cámaras trampa en distintos puntos de Bizkaia. Para obtener estas fotos se emplearon cebos olorosos. Al igual que ocurre con los tigres y otros felinos, se puede utilizar el patrón de las manchas y rayas para identificar individuos.












Conforme fueron pasando los años fui perfeccionando la técnica de colocar cámaras e incrementando los éxitos de captura de imágenes. Si años atrás buscaba pasos adecuados para colocar las cámaras, ahora busco las huellas y los rastros y una vez detectados me centro en localizar pasos adecuados de alta frecuencia de uso para colocar las cámaras. De esta forma me aseguro de aprovechar el recuso tiempo/esfuerzo.
Por ejemplo, en verano de 2013 localicé las huellas de una gata y su cachorro pequeño en el P.N. de Armañón. Busqué un paso adecuado y le coloqué la cámara con función de video y flash infra-rojo (para no asustar al animal). El resultado fue la imagen que muestro a continuación, donde se observa a la gata olisqueando el atrayente que le coloqué para poder fijar su atención un momento. Me encanta la forma de moverse, levantando las patas con cuidado para no causar el mínimo ruido al pisar. La belleza de los movimientos de este animal sólo es superada por su elegancia.





El hábitat y la dieta del montés

A falta de análisis más finos, los registros de presencia de gatos monteses, así como los datos que aportó el gato que seguimos con radio-tracking en 1997, sugieren que los gatos buscan estructuras forestales maduras con espacios abiertos (prados y pastos) cercanos. Si bien en estos años he/hemos muestreado todo tipo de hábitats, los gatos aparecen preferentemente en los grandes hayedos y robledales maduros en donde abundan los árboles ancianos con mucha madera muerta y una gran disponibilidad de oquedades. De hecho, el macho que seguimos en el P.N. de Urkiola utilizaba los agujeros de las hayas y robles para dormir durante el día, cambiando todos los días de emplazamiento.

Bosque maduro de robles y hayas mezclado con madroños (Sierra Ordunte), territorio de los gatos monteses.


En estos bosques maduros, con una estructura basal (sotobosque) compleja y diversa, abundan las presas (micromamíferos). En estos mismos bosques he encontrado de forma frecuente y recurrente a los lirones grises, una de las presas del gato.
No obstante, el gato también busca los pastos y prados montanos y de fondo de valle, donde caza topillos, topos y otros pequeños animales. El macho marcado salía al anochecer de su agujero y solía moverse hacia prados situados en el borde del bosque, donde pasaba bastante tiempo cazando.

En 2013 me sorprendió localizar abundantes rastros de gato en la zona kárstica de Ranero, Karrantza, en lugares por donde andar se convierte en una tortura y apenas hay unos avellanos, encinas y majuelos cubriendo los huecos. Coloqué varias cámaras y obtuve un gran número de resultados positivos. Uno de ellos fue el de esta gata que en pleno día caza una presa dentro de unos brezos y se la come delante de la cámara: 




Los karst de Ranero, Karrantza.


Este entorno no parecería el ideal para un gato, pero no cabe duda que lo utilizaba. Por las evidencias que encontré, la gata tenía cachorros en aquel laberinto de rocas.

Por otra parte, en los prados de Karrantza, Artzentales y al otro lado de la Sierra de Ordunte, Valle de Mena (en Burgos), suelen darse picos poblacionales de la rata topera, (Arvicola terrestris). En años de abundancia, tras las siegas, cuando los prados se quedan descubiertos, los gatos, zorros y otros carnívoros y rapaces se concentran para dar cuenta de las grandes arvicolas. Así, Pedro Abad estuvo controlando una gata que parecía tener cachorros en una pequeña mancha cerrada de coníferas y que tanto al anochecer como al amanecer la observaba cazando las ratas toperas en el prado, junto a varios zorros, y cargándolas en la boca hasta tener dos o tres que las llevaba presta al bosquete.

Rata topera fotografiada en un prado de la Sierra de Ordunte.


El futuro del gato montés en Bizkaia

Tengo claro que la supervivencia a largo plazo del gato montés en Bizkaia esta condicionada por una serie de factores:
1- La conservación de los grandes bosques maduros.
2- La no expansión de los núcleos rurales urbanos hacia los últimos santuarios del gato.
3- La conservación de los pastos montanos.

Afortunadamente, en los últimos años se están realizando notables esfuerzos para proteger y recuperar las grandes manchas de caducifolios de Bizkaia. Sin embargo hay que imprimir una gran dosis de atención en las unidades maduras, complejas, que son la base de la diversidad forestal. De nada sirve tener el monte lleno de hayas si se trata de un monocultivo joven. Los árboles viejos, los transmochos, los caídos, los podridos deberían ser mimados.
Por otro lado, si el área ocupada por los pueblos y ciudades se extiende, también lo harán los gatos domésticos, firmando una sentencia silenciosa para los monteses.
Asimismo, los gatos monteses también sacan partido a los micromamíferos que ocupan los prados y pastos próximos a las masas forestales. La riqueza de hábitats genera diversidad de especies presa, 
Obviamente, el gato montés es una especie protegida y, como tal, debería controlarse la persecución no selectiva de depredadores en las zonas con gatos, además de la persecución directa (disparos, cepos, etc.).




4 comentarios:

  1. Íñigo, lo he mirado por encima y tiene muy buena pinta, pero revisa las huellas, no son de gineta si no de garduña.
    Un saludo.

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  2. Kaixo Iñigo ! Muy interesante y detallada la entrada.

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  3. Oso interesgarria, Iñigo, benetan. !! Animo ¡¡¡ por trabajos poco reconocidos y tan interesantes como el que realizáis.
    Besarkada bat

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