domingo, 20 de octubre de 2013

BUITRE LEONADO: ¿INTELIGENCIA?

ANTECEDENTES

La capacidad intelectual de las aves es un concepto largamente debatido y suficientemente probado. Yo creo que demostrar que las aves pueden pensar y mostrar cierta complejidad cognitiva puede ser una herramienta importante que nos ayude a empatizar con ellas, comprenderlas y respetarlas.
Durante la mitad del siglo XX los buitres sufrieron una espectacular persecución y regresión poblacional, mediada, entre otros, por el efecto del uso extendido de venenos. Con todo, la especie soportó el acoso y, tras la prohibición del veneno y la inclusión del buitre leonado como especie protegida y amenazada, comenzó la recuperación. Hoy en día todo el mundo conoce la impresionante recuperación de la especie. Sin embargo, en los primeros años de los 2000, apareció en escena la encefalopatía espongiforme bovina: une enfermedad provocada por los humanos en el ganado y que revertió en nosotros, causando serios problemas. Como consecuencia de ello, se tomaron medidas urgentes para controlar los posibles brotes de la enfermedad, su expansión y su posible contagio a los humanos. Los periodos de ejecución de las sucesivas Normativas variaron a lo largo de la Península Ibérca, pero en Bizkaia tuvieron un punto de inflexión en 2006, cuando se cerró el muladar de Karrantza (el único que había) y se tomaron medidas para retirar del campo los cadáveres de todo tipo de ungulado doméstico, antes siquiera que los buitres pudieran comenzar a alimentarse. 


 EL EXPERIMENTO

Como ya he explicado en anteriores entradas, en 2004 habíamos comenzado un estudio del comportamiento del buitre leonado. En este estudio recogíamos una serie de factores que nos parecían interesantes, entre los que se encontraban el tiempo de reacción (TR) y la distancia de huida (DH). El TR es el periodo que pasa desde que el alimento aparece en el campo hasta que el primer buitre se posa al lado y la DH es la distancia a la que los buitres se dejan acercar mientras comen, antes de huir.
En el año 2006, con la puesta en marcha de las medidas para eliminar cualquier resto orgánico procedente de ungulados domésticos (vacas, caballos, burros, ovejas, cabras, cerdos), pasamos de una situación de presencia irregular, pero notable, de alimento en el campo a una situación de hambruna sin precedentes. Esto nos brindó la oportunidad de estudiar los efectos sobre los buitres leonados en un diseño experimental que jamás habríamos podido desarrollar por motivos éticos, económicos y sociales.
Lo que hicimos, dado que no había comida en el campo y resultaba extremadamente complicado localizarla en el momento de su disponibilidad, era colocar nosotros mismos el alimento. Para ello solicitamos los permisos oportunos, y para que no hubiese ningún riesgo sanitario, utilizamos los restos de las carnicerías. Es decir, el género que se quedaba atrás y que no podía ser puesto en venta al público por temas de apariencia, caducidad, etc.
Para evitar que los buitres se acostumbrasen a nuestro procedimiento, alternamos los puntos de experimentación y, lo que era más importante, las personas que participaban en el ensayo.


LOS RESULTADOS

Cuando el muladar de Karrantza estaba activo, se contabilizaba en torno a 400 buitres que bajaban tan pronto como veían al camión de la comida acercarse. Esto se conoce como habituamiento y es un comportamiento por el que los animales actúan de forma regular ante el estímulo de la comida y la ausencia de amenazas. No obstante, la distancia de huida era de 250 m. Lo que quiere decir que los buitres no permitían que un extraño se acercase a menos de esa distancia.
Si la comida la colocábamos nosotros, los butres no bajaban hasta el día siguiente. Básicamente no se fiaban y debían asegurarse de la ausencia de riesgos. Estos periodos son los que se registran de forma natural.
Cuando se eliminó el alimento del campo, los buitres emepzaron a pasar mucha hambre, y en el periodo reproductor se tradujo en la muerte de una gran proporción de pollos. En los ensayos llevados a cabo vimos como el tamaño del bando descendió notablemente a una media de 107 buitres en el perido reprodcutor y 217 en otoño. ¡Las grandes concentraciones de buitres se habían diseminado!
Además, el TR durante el periodo reproductor descendió a 2,8 minutos. Lo que queire decir que en condiciones meteorológicas favorables, si se echaba la comida al suelo, cualqueir buitre que la avistase a varios km a la redonda acudía de forma inmediata y bajaba sin pensarlo. Asimismo, la DH se redujo a unos sorprendentes 30 m. Además, dado que las personas implicadas en el experimento rotaban, los buitres permitían el acercamiento a cualqueir persona, mientras comían rápidamente antes de emprender el vuelo.

Para más información se puede consultar:
Ø      Zuberogoitia, I., Martínez, J.E., Margalida, A., Gómez, I., Azkona, A. & Martínez, J.A. 2010. Reduced food availability induces behavioural changes in Griffon Vulture. Ornis Fennica, 87: 52-60.

http://www.researchgate.net/publication/228894051_Reduced_food_availability_induces_behavioural_changes_in_Griffon_Vulture_Gyps_fulvus

LAS CONSECUENCIAS

Además de los problemas asociados a la hambruna, surgió un problema aún mayor: la alarma social por ataques de buitres. La prensa comenzó a publicar regularmente noticias de ataques de buitres a ganado e, incluso, experiencias de personas que decían haber sigo acosados y atacados por buitres.
¿Que había detrás de todo esto? Una de las claves era el cambio de comportamiento del buitre leonado para sobrevivir. Debemos tener claro que los buitres son aves muy longevas, pudiendo pasar fácilmente los 30 años. No es de extrañar, por tanto, que posean recursos de supervivencia. En este caso, la ausencia de alimento en el campo obligó a los buitres a desequilibrar la balanza de la seguridad/atrevimiento. Así, los buitres debieron superar el umbral de atrevimiento y sus miedos más profundos, para poder alimentarse. 
En esta situación, cuando una vaca, oveja, etc. paría, los buitres bajaban de inmediato a alimentarse de la placenta. En caso de aborto, el neonato era consumido en cuestión de minutos, sin que el propietario supiese siquiera si había nacido vivo o muerto. Aunque, después, las declaraciones seguían el mismo patrón de ataque a animal vivo.
Esta situación se extendía a la muerte de un animal. Así, cualquier ungulado que muriese (por un mal parto, un accidente, debilidad, enfermedad, etc.) era detectado y consumido en cuestión de unos pocos minutos. Obviamente, el propietario lo había visto vivo y aunque no podía conocer el desenlace, siempre aseguraba que se trataba de un ataque.
En alqunas ocasiones se dió el ataque de reses aún vivas. Esto solía estar asociado a un mal parto, problemas en la matriz, etc., que provocaban, por un lado, la debilidad de la madre para defenderse y, por otro lado, la presencia de restos de sangre, placenta, etc. en la vagina de la res, que eran el objeto de los picotazos.
Obvaimente, estas situaciones caldearon los ánimos de los pastores. Algunos de ellos cargaron mediáticamente contra los buitres, otras cargaron de forma directa y otros lo vieron como una consecuencia de la situación y lo entendieron de forma natural.
Yo puedo decir que en los años que llevo estudiando los buitres, jamás he visto un ataque. Por el contrario, he visto bajar a los buitres a alimentarse de placentas y rebuscar entre la vaca y el ternero, sin prestar la mayor atención sobre ellos. También he visto a una oveja recién parida mochar a unos buitres y ahuyentarlos de su cordero, postrado al lado de la placenta.
En cuanto a los ataques a personas, como he documentado en el apartado anterior, los buitres aguantaban hasta una media de 30 m antes de abandonar la comida. De hecho, en alguna ocasión llegaron a resisitir hasta los 2 m. Cualquiera que viese esto, acostumbrados a ver como escapaban a más de 200 m, pensaría que los buitres se podían estar enfrentando. En situaciones límite los buitres se desplazaban alrededor corriendo, esperando a que el humano se fuese para avalanzarse de nuevo sobre la res muerta.

Lamentablemente, debido a la distancia, la oportunidad, etc., no pude obtener fotos en acción del ganado defendiendo a sus crías frente a los buitres, tal como he comentado, pero sirva esta imagen de ejemplo, en la que un búho real se vió sorprendido por un rebaño de vacas. En la foto se ve una vaca a punto de mochar al búho. Un momento después el búho estaba en el suelo y media docena de vacas lo pisotearon y mocharon sin descanso durante 10 minutos.


EL APRENDIZAJE

Tras aquellos experimentos, hemos continuado estudiando el comportamiento de los buitres para ver su evolución en este escenario de cambios en la disponibilidad de alimento y de humor de la sociedad. Lo que hemos visto nos ha ido dejando perplejos.
Durante los primeros años, el encargado de alimentar a los buitres era Imanol Gómez (policia bueno) y yo era uno de los que los atrapaba para marcarlos (policia malo). Vimos como los buitres se fueron acostumbrando a Imanol de igual manera que se acostumbraban al camión de comida.

En la siguiente foto está Imanol recogiendo los huesos y otros restos sin que los buitres se molesten en absoluto.
 


Hicimos varios experimentos, de forma que Imanol llegó a disfrazarse para ver si le reconocían y, efectivamente, no había disfraz que pudiera mantenerlo de incógnita.

Sin embargo, yo debía mantenerme muy al margen, dado que si me acercaba a menos de 100 m se volaban todos los buitres. Hicimos varias pruebas, metiéndome en el coche de Imanol y asomándome ligéramente, resultando siempre en la huida de los buitres. Lo probamos con otras personas. Si estas estaban con Imanol, las soportaban más o menos, siempre dentro de unos límites, pero si yo aparecía, volaban como si hubiesen visto al diablo.

Por lo tanto, una de las conclusiones es que los buitres son capaces de reconocer a las personas, a pesar del atuendo que lleven. Son, asimismo, capaces de fiarse de las personas que las ven como no amenaza, hasta niveles insospechados, y son capaces de aprender rápidamente.
Una vez que acabamos con el marcaje de buitres, decidimos dejarlos tranquilos, siguiendo con el estudio. En los meses después de no capturar ninguno más, los buitres empezaron a tolerarme, pero con resevas. Hoy, dos años después, pueod ir con Imanol y estar junto a él, a escasos metros de los buitres. No sin alguna mirada recelosa que otra, como el 4R2 de la foto, que me mira sin perderme de vista, sabiendo que unos años atrás lo capturé, lo anillé y estuve manoseándole para coger los datos que necesitaba.


NUESTRO APRENDIZAJE

Tras todos estos años estudiando los buitres hemos aprendido gran cantidad de cosas, pero lo seguro es que aún nos queda un mundo por descubrir. Nosotros seguimos desarrollando los estudios para poder resolver algunas de las incógnitas que existen. Aún seguiré con varias entradas más en este blog sobre otros resultados obtenidos y publicados.
Mi ética me hace plantearme si lo que hacemos está bien o mal: acostumbrar a los buitres a nuestra presencia. Por otro lado, muchos de los avances en el conocimiento de la especie los hemos conseguido así, lo que pdorá repercutir en un modelo de gestión y conservación adecuado, ¡espero! Lo que si está claro es que esto no se puede hacer sin las autorizaciones pertinentes y sin el consentimiento de la gente de la zona. En este sentido, en la zona de estudio existe buena relación con los vecinos y nnuca hemos tenido ningún roce. No obstante, en las primeras etapas si tuvimos problemas y hubo que desistir de muchas zonas de interés para evitar problemas con algunos pastores que no veían con buenos ojos que la gente pudier estar haciendo cosas de interés con los buitres, ni siquiera para tratar de encontrar soluciones para los "ataques".





 

12 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Muchas gracias, Javier. Aunque todavía queda bastante por decir e incluir! :-)

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  2. Me ha parecido muy interesante el artículo, y me ha sorprendido leer como varia el TR y la DH. Gracias por compartirlo. Solo por no quedarme con la curiosidad Iñigo ¿Que había cogido el búho de la foto? Por cierto muy curioso el caso, no conocía ese comportamiento de las vacas.

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    1. Gracias, Hugo. La presa del búho era un conejo oscuro.

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  3. Muy interesantes todas estas entradas. Respecto a lo de los métodos de captura de buitres, comentar que a nosotros nos funciona muy bien el jaulón-trampa, y hace dos semanas pudimos capturar de una sola tacada 72 buitres. Pero también supongo que dependerá de cada población de buitres en según qué regiones...

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    1. Claro! de haber seguido con la jaula podíamos haber anillado un montón más. De todas formas, nosotros no dejábamos entrar más que unos pocos, para poder procesarlos (anillas, medidas, mudas, sangre, etc.) sin que tuviesen que estar demasiado tiempo atrapados. Ánimo con el trabajo!

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  4. Hola Iñigo, interesante trabajo. Me lo tomaré con calma y lo leeré tranquilamente puesto que me llama la atención tu manera de trabajar.
    Quisiera por favor que me ampliaras, si es posible, la actuación del búho real en el escenario de las vacas. Veo que sale con la presa en las garras y una vaca le encara, veo también que le faltan las rectrices y, creo entender, que lo patearon durante diez minutos pero, ¿qué fue del búho real? me lo puedes comentar. Gracias.

    Saludos

    Javier

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    1. Hola Javier,
      El búho era salvaje, estaba anillado y no tenía las réctrices rotas, es un efecto de la foto y la humedad de la hierba, lo mismo que las plumas de los tarsos! El conejo se lo puse yo para intentar sacarle una foto. Cuando iba a irme y estaba recogiendo el equipo, casi sin luz, apareció y lo capturo y se posó en una campa cercana. En lo que volvía a colocar todo el equipo y preparaba el ISO para poder sacar con tan poca luz, las vacas se le echaron encima. Saqué una ráfaga de fotos, pero la única que quedó más o menos decente fue esta, el resto estaban muy movidas. Tras el pateo yo creí que lo habían matado. Me quedé a distancia esperando ver como reaccionaba y vi como se incorporaba y salía volando con el conejo (no lo había soltado). Posteriormente lo volvimos a ver sano y salvo.

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    2. Entiendo; que bueno es preguntar para salir de dudas.
      Yo pude fotografiar, aunque de muy lejos, el envite de una madre de cabra montesa a un joven de búho real, soportando además, el hostigamiento de dos cernícalos simultáneamente.

      Valoro los blogs en los que se puede recibir respuesta a las preguntas. De nuevo, muchas gracias por la atención.

      Saludos

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  5. Vaya, ampliando la foto me he dado cuenta de que el búho real es de cetrería ¿no? veo que tiene los tarsos pelados por el roce de las pihuelas.
    Bueno, de todos modos, espero la contestación.

    Saludos.

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